
Nuevos mensajes extraídos del teléfono oficial de Anthony Fauci, uno de los principales responsables de la respuesta sanitaria de Estados Unidos durante la pandemia, muestran que el inmunólogo planteó internamente en enero de 2021 un posible riesgo teórico de aborto espontáneo durante el primer trimestre tras la segunda dosis de las vacunas contra el covid.
Los mensajes han sido difundidos por los senadores republicanos Ron Johnson y Rand Paul después de que el Departamento de Salud entregara el pasado 5 de agosto el contenido del teléfono gubernamental de Fauci. El dispositivo contiene más de 34.000 mensajes de texto y 522 mensajes de voz, cuyo contenido está siendo revisado progresivamente por los investigadores del Senado.
La documentación no demuestra que las vacunas provocasen abortos espontáneos. Lo que revela es que Fauci consideraba en privado una hipótesis de seguridad que merecía atención antes de que existieran grandes estudios sobre vacunación durante el embarazo.
La conversación divulgada está fechada entre el 25 y el 26 de enero de 2021 y tuvo lugar entre Fauci, la entonces directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), Rochelle Walensky, y el responsable de Salud Pública Vivek Murthy.
Fauci explicó que había seguido consultando el asunto y planteó una cuestión adicional que, a su juicio, los responsables sanitarios debían conocer. El inmunólogo señaló que, debido a la respuesta inmunitaria intensa y la fiebre que podían aparecer tras la segunda dosis, «teóricamente» podría existir una relación con abortos espontáneos durante el primer trimestre.
La palabra resulta fundamental: Fauci no afirmó que se hubiera detectado ese efecto ni presentó pruebas de una relación causal. Estaba planteando una posibilidad teórica que debía ser estudiada.
Walensky respondió que la cuestión planteada constituía un punto que merecía atención, especialmente después de la segunda dosis, según la cadena divulgada por los senadores.
La polémica surge porque, pocos días después de aquella conversación privada, Fauci participó públicamente en una intervención sobre las vacunas y las mujeres embarazadas.
El 3 de febrero de 2021, según recoge la documentación divulgada por el Senado, aseguró que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) no había encontrado hasta entonces «señales de alarma» relacionadas con las mujeres embarazadas, aunque añadió expresamente que había que mantener la cautela.
Ambas afirmaciones no son necesariamente contradictorias desde un punto de vista científico: una preocupación teórica puede existir aunque todavía no haya aparecido una señal estadística de riesgo.
Sin embargo, los senadores republicanos cuestionan por qué la hipótesis que Fauci estaba discutiendo internamente no formó parte de su explicación pública sobre las incertidumbres existentes en aquella fase inicial de la campaña de vacunación.
Ese debate sobre transparencia e información al paciente constituye ahora uno de los elementos centrales de la investigación parlamentaria.
La revelación forma parte de una cantidad de documentación mucho mayor. El Departamento de Salud entregó a los investigadores el teléfono oficial de Fauci el pasado 5 de agosto. Los senadores Johnson y Paul aseguran que contiene más de 34.000 mensajes y 522 mensajes de voz.
Los equipos parlamentarios todavía están revisando el material y han advertido de que la publicación completa llevará tiempo debido a la necesidad de proteger mensajes privados y comunicaciones que no guardan relación con las decisiones sanitarias adoptadas durante la pandemia.
Los senadores aseguran además que todavía es demasiado pronto para determinar si se eliminó parte de la información almacenada en el dispositivo. La cadena sobre el embarazo es uno de los primeros documentos que han decidido hacer públicos.
La publicación de los SMS aporta información sobre qué dudas existían internamente en enero de 2021, pero no permite concluir que aquella preocupación teórica terminara confirmándose.
Los estudios realizados posteriormente sobre más de un millón de mujeres embarazadas no han encontrado un aumento del riesgo de aborto espontáneo asociado a la vacunación contra el covid, según la revisión de evidencia publicada actualmente por los CDC.
El organismo estadounidense señala que los estudios disponibles tampoco han mostrado incrementos asociados en partos prematuros, muerte fetal o malformaciones congénitas. Esta distinción es esencial: los nuevos mensajes prueban que Fauci discutió un riesgo hipotético en privado; no prueban que ese riesgo existiera realmente.
La relevancia política de los documentos se encuentra, por tanto, en otra cuestión: cuánto sabían los responsables sanitarios, qué incertidumbres debatían internamente y cómo trasladaban esas incertidumbres al público durante los primeros meses de la vacunación.