
La Administración de Donald Trump ha decidido suspender la entrada sin visado de ciudadanos chinos a las Islas Marianas del Norte, un territorio estadounidense situado en el Pacífico occidental, ante las sospechas de que el programa migratorio pueda facilitar actividades de espionaje, operaciones de inmigración ilegal y el denominado «turismo de nacimiento», mediante el cual mujeres extranjeras viajan a Estados Unidos para dar a luz.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS), dirigido por Markwayne Mullin, ha anunciado que la suspensión entrará en vigor el próximo 30 de octubre y afectará tanto a los nuevos solicitantes como a quienes ya disponían de una autorización de viaje aprobada.
La decisión pone fin, al menos temporalmente, a un mecanismo aprobado durante la Administración de Joe Biden que permitía a determinados ciudadanos de la República Popular China permanecer hasta 14 días en las Islas Marianas del Norte sin necesidad de obtener previamente un visado estadounidense. Según las autoridades, más de 3.000 ciudadanos chinos utilizaron este programa durante el ejercicio fiscal de 2025, lo que ha suscitado preocupaciones sobre los controles de seguridad aplicados a los visitantes.
Una de las principales preocupaciones del Gobierno estadounidense es la proximidad de las Islas Marianas a Guam, territorio que alberga instalaciones militares estratégicas de Estados Unidos en el Pacífico. El Departamento de Seguridad Nacional advierte de que el programa podría facilitar actividades de recopilación de información e inteligencia contra infraestructuras de defensa estadounidenses.
Las autoridades también recuerdan que existen antecedentes de traslados clandestinos de ciudadanos chinos desde las Islas Marianas hasta Guam, pese a que el programa de exención de visados no autorizaba desplazamientos fuera del archipiélago.
En concreto, Washington ha señalado dos procedimientos penales relacionados con el transporte ilegal de grupos de ciudadanos chinos hacia Guam, donde algunos fueron posteriormente localizados en las proximidades de instalaciones militares sensibles. La Administración Trump considera que estos antecedentes justifican una revisión profunda del sistema de autorizaciones.
El Gobierno estadounidense también ha señalado los riesgos asociados al denominado «turismo de nacimiento», una práctica consistente en viajar a territorio estadounidense con el propósito de dar a luz para que el recién nacido pueda adquirir la nacionalidad del país. El Departamento de Seguridad Nacional sostiene que la entrada sin visado y unos procedimientos de comprobación menos exhaustivos podrían facilitar esta actividad.
Asimismo, las autoridades han advertido de que las Islas Marianas han registrado anteriormente actividades delictivas relacionadas con el blanqueo de capitales, el tráfico de personas y abusos laborales vinculados a determinadas empresas de capital chino.
No obstante, Washington no ha presentado pruebas de que los más de 3.000 visitantes chinos acogidos al programa durante 2025 participaran en actividades de espionaje o turismo de nacimiento. La suspensión se fundamenta en una evaluación de riesgos de seguridad nacional y control migratorio.
El programa, denominado Economic Vitality & Security Travel Authorization Program (EVS-TAP), fue creado en 2024 durante la presidencia de Biden y comenzó a aplicarse en febrero de 2025.
Su objetivo era facilitar la llegada de turistas chinos a las Islas Marianas del Norte, cuya economía depende en buena medida del turismo internacional. Sin embargo, cuatro senadores republicanos —Mike Lee, Rick Scott, John Cornyn y Bill Cassidy— reclamaron el pasado abril su eliminación, al considerar que suponía una vulnerabilidad para la seguridad nacional.
La suspensión no constituye una prohibición absoluta de entrada de ciudadanos chinos a las Islas Marianas, puesto que podrán continuar viajando mediante los procedimientos ordinarios de visado estadounidense. Las personas que ya se encuentren legalmente en el territorio podrán permanecer hasta el vencimiento de su autorización.