
Un operativo especial realizado en el estado de Virginia Occidental por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE) entre el 5 y el 19 enero se ha saldado con la detención de cerca de 650 inmigrantes ilegales, según ha informado dicho ente en días recientes.
La operación, efectuada en las ciudades de Martinsburg, Moorefield, Morgantown, Beckley, Huntington y Charleston, ha permitido que sean sacadas de las calles personas que «representaban un riesgo para la seguridad nacional y la seguridad pública», de acuerdo al ICE.
«Juntos, oficiales federales, estatales y locales, identificaron y arrestaron a cientos de inmigrantes ilegales que representan un riesgo para la seguridad nacional y la seguridad pública, así como esos que entraron ilegalmente a los Estados Unidos o que, por otra parte, han socavado la integridad de las leyes de inmigración estadounidenses y los operativos de control fronterizo», precisa un comunicado.
Según ha reseñado el medio Breitbart entre los detenidos se encuentran personas con registro criminal por abuso sexual contra niños y posesión de narcóticos.
El gobernador del estado, el republicano Patrick Morrisey, ha puesto en valor el operativo y ha recordado la desatención que ha tenido el tema durante la era Biden, recordando además la vinculación que ha tenido en Virginia Occidental el repunte del tráfico de fentanilo con la masiva llegada de ilegales.
«Las políticas fronterizas de la Administración Biden permitieron que millones de personas entraran a nuestro país de manera ilegal, así como posibilitó la entrada del mortal fentanilo a través de la frontera sur hacia Virginia Occidental. Estamos orgullosos de trabajar con el ICE para acabar con la inmigración ilegal, deportar a los criminales violentos y proteger a Virginia Occidental», ha remarcado el funcionario.