VIOLENCIA POLÍTICA EN ALEMANIA
AfD fue el principal objetivo de la violencia política en Alemania en 2025: recibió casi el 70% de los ataques, según datos oficiales
AfD fue el principal objetivo de la violencia política en Alemania en 2025: recibió casi el 70% de los ataques, según datos oficiales
Alice Weidel, colíder de AfD. Europa Press.
Por LGI
19 de mayo de 2026

La violencia política contra representantes públicos aumentó un 28% en Alemania durante 2025, y la principal víctima de ataques fue Alternativa para Alemania (AfD), según datos recientes del Gobierno alemán.

De los 183 delitos violentos registrados contra políticos el año pasado, 121 estuvieron dirigidos contra representantes de AfD (más del 66%), la formación soberanista que continúa creciendo en las encuestas pese al cordón sanitario político, mediático e institucional levantado contra ella.

Los datos también revelan un punto incómodo para el discurso dominante en Alemania: casi dos tercios de los ataques violentos fueron cometidos por extremistas de izquierda. En total, la escena ultraizquierdista estuvo detrás de 110 agresiones violentas contra políticos, mientras que los autores de extrema derecha fueron vinculados a 21 casos.

La AfD no sólo fue el principal objetivo de la violencia física. También encabezó la lista de partidos afectados por delitos de expresión. De los 1.303 incidentes registrados en esta categoría, 449 tuvieron como objetivo a la AfD, seguida por Los Verdes, con 322 casos.

El vandalismo y los ataques contra sedes políticas afectaron principalmente a AfD y al bloque conservador CDU/CSU. En el caso de la CDU, las instalaciones del partido sufrieron un repunte concentrado a comienzos de 2025, después de las protestas provocadas por la aprobación de un plan migratorio que salió adelante con votos de la AfD.

El diputado de AfD Martin Hess atribuyó la desproporción de ataques contra su partido a años de deslegitimación política y deshumanización por parte de sus adversarios y de buena parte del ecosistema mediático alemán. A su juicio, la demonización constante de la formación ha creado un clima en el que las agresiones contra sus representantes son relativizadas o presentadas como una consecuencia inevitable de su existencia política.

Pese a la concentración de ataques contra AfD, el Gobierno alemán sostiene que por ahora no dispone de pruebas que apunten a una campaña sistemáticamente organizada de intimidación contra sus miembros o votantes.

La revelación llega en un momento de enorme tensión política en Alemania. AfD se ha consolidado como la principal fuerza del país, especialmente en el este, y ha canalizado el descontento de millones de ciudadanos ante la inmigración masiva, la inseguridad, el deterioro económico y el fracaso de la política energética verde.

Su crecimiento ha provocado una reacción cada vez más dura del establishment alemán. Mientras sectores políticos y mediáticos insisten en presentarla como una amenaza para la democracia, los datos oficiales muestran que sus representantes son, de hecho, quienes sufren el mayor número de ataques violentos.

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