
La Fiscalía Federal de Hamburgo ha presentado cargos contra dos presuntos espías vinculados a los servicios secretos de Irán por planear supuestos atentados contra objetivos judíos y proisraelíes en Alemania, según reveló este jueves la revista Der Spiegel. La investigación apunta a una posible operación coordinada por la Guardia Revolucionaria iraní para ejecutar asesinatos e incendios provocados en territorio alemán.
De acuerdo con un comunicado de la Fiscalía, uno de los acusados, un inmigrante afgano con nacionalidad danesa, habría actuado en nombre de un servicio de inteligencia iraní para recopilar información sobre ciudadanos judíos y establecimientos vinculados a la comunidad hebrea en Alemania. Las autoridades sostienen que el objetivo era preparar posibles ataques terroristas y actos de sabotaje.
Entre los supuestos objetivos figuraban el presidente del Consejo Central de los Judíos en Alemania, Josef Schuster, y el dirigente de la Sociedad Germano-Israelí, Volker Beck, según la acusación formal citada por Der Spiegel.
La publicación alemana asegura que la trama formaría parte de una supuesta serie de atentados impulsados por los servicios secretos iraníes en Europa. El principal acusado fue detenido en Dinamarca en junio de 2025 y ahora afronta cargos por espionaje para Irán y «espionaje con fines de sabotaje», además de otras acusaciones relacionadas con actividades clandestinas.
La Fiscalía sostiene que el sospechoso espió a un comerciante judío y a un supermercado kosher de Berlín, presuntamente para facilitar futuras acciones violentas. Los investigadores creen que el acusado trabajaba directamente para el aparato de inteligencia de la Guardia Revolucionaria iraní, considerada una organización clave dentro de la estructura militar del régimen totalitario de Teherán.
El segundo procesado, también afgano, está acusado de intento de complicidad en asesinato. Según la investigación, habría aceptado conseguir un arma y contratar a un sicario para asesinar a Beck. Las autoridades alemanas consideran que ambos actuaban coordinadamente y que existía un plan avanzado para ejecutar ataques selectivos en suelo alemán.
La revelación de la supuesta trama ha provocado una fuerte reacción política en Alemania. Beck reclamó al ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, que expulse al embajador iraní y adopte medidas diplomáticas contundentes contra Teherán.
«Alemania no puede permanecer impasible mientras Estados extranjeros asesinan aquí a judíos y amigos de Israel», declaró Beck. La Fiscalía Federal alemana no descarta nuevas detenciones mientras continúa analizando documentación y comunicaciones intervenidas durante la investigación. El proceso judicial podría convertirse en uno de los mayores escándalos de espionaje iraní detectados en Alemania en los últimos años.