
Francia se prepara para una nueva noche de tensión por la final de la Champions League entre el Paris Saint-Germain y el Arsenal, que se disputará este sábado 30 de mayo en Budapest. Aunque el encuentro no tendrá lugar en territorio francés, las autoridades esperan importantes disturbios en París y en otras grandes ciudades si el equipo parisino se proclama campeón.
El Gobierno francés ha anunciado un dispositivo de seguridad «excepcional» ante el temor a una nueva oleada de violencia urbana. Según una fuente policial citada por Valeurs Actuelles, las fuerzas de seguridad temen una atmósfera «insurreccional» durante la noche del partido.
La preocupación no parte de una hipótesis abstracta. Tras la clasificación del PSG para la final, la noche del 7 de mayo, se produjeron graves incidentes en París y en la región parisina, especialmente en los alrededores de los Campos Elíseos y del Parque de los Príncipes.
Según el Ministerio del Interior, aquella noche fueron detenidas 127 personas, de ellas 107 en París. Las autoridades también contabilizaron 11 heridos, entre ellos un hombre alcanzado gravemente por un mortero pirotécnico, y 23 agentes de policía con heridas leves.
Los disturbios incluyeron lanzamiento de fuegos artificiales contra la Policía, enfrentamientos con los CRS, quema de mobiliario urbano, escaparates destrozados, saqueos en comercios de la zona de los Campos Elíseos y barricadas improvisadas en varias calles de la capital. La intervención policial tuvo que ser masiva para dispersar a los grupos violentos.
A juicio de las autoridades, aquello fue apenas un ensayo de lo que podría ocurrir este sábado. La final se celebrará en Budapest, pero el impacto simbólico de una posible victoria del PSG puede desencadenar celebraciones masivas y episodios de violencia en Francia.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha prometido un despliegue de seguridad extraordinario. En total, se espera la presencia de 22.000 agentes sobre el terreno durante la noche del 30 de mayo.
La hora del partido también preocupa a la Policía. El encuentro podría facilitar que los incidentes comiencen antes y se prolonguen durante toda la noche. A ello se suman las condiciones meteorológicas: tras una semana marcada por el calor, el descenso de las temperaturas podría favorecer una mayor presencia de personas en la calle. «Esperamos violencia urbana a una escala sin precedentes», afirmó una fuente policial.
Francia arrastra ya un largo historial de caos vinculado a grandes acontecimientos futbolísticos. En 2025, el entonces ministro del Interior, Bruno Retailleau, denunció «atrocidades» cometidas por «bárbaros» en un contexto que llegó a describirse como «insurreccional».
Tres años antes, en 2022, la final entre el Real Madrid y el Liverpool en el Stade de France dejó escenas de caos alrededor del estadio. El entonces ministro Gérald Darmanin atribuyó los disturbios a los aficionados ingleses, una explicación ampliamente cuestionada y convertida desde entonces en símbolo de la negación oficial de la realidad.