
El secretario de Interior en la sombra del Reino Unido, Chris Philp, ha denunciado un violento episodio durante una visita a un campamento de inmigrantes ilegales en las afueras de Dunkerque, cerca de Calais. Según relató, mientras conversaba con varios residentes del asentamiento, un individuo sacó un «machete curvo», lo que obligó a su equipo a retirarse de inmediato.
La situación se agravó cuando, en plena retirada, fueron apedreados con botellas de cristal, que también impactaron contra el vehículo en el que abandonaban la zona. Philp calificó la experiencia como «muy inquietante» y aseguró que no vio presencia de la Policía francesa en el lugar, por lo que tuvo que confiar en su propio equipo de seguridad para salir ileso.
El campamento, poblado mayoritariamente por migrantes eritros y afganos, se ha convertido en uno de los principales puntos de salida de quienes intentan cruzar el Canal de la Mancha hacia el Reino Unido. Durante la visita, Philp advirtió a un hombre que vestía un chaleco salvavidas que la travesía era ilegal. «No me importa«, fue la respuesta del inmigrante, según su testimonio. Otros residentes le habrían comentado que preferían llegar a Reino Unido porque «es fácil trabajar» y mencionaron la disponibilidad de hoteles para migrantes, algo que Philp relacionó con el escándalo de Deliveroo, donde solicitantes de asilo trabajaban ilegalmente para la empresa.
El político conservador insistió en que los inmigrantes ilegales podrían pedir asilo en Francia, un país seguro, y no arriesgar sus vidas ni desafiar la ley para llegar al Reino Unido. Vinculó esta situación con las últimas estimaciones que apuntan a que 50.000 personas han cruzado el Canal desde que el Partido Laborista llegó al poder, un aumento que considera insostenible para la seguridad y el orden público británicos. «No me importa», fue la última respuesta.