
Según datos del Instituto Robert Koch, cerca del 75% de los pacientes diagnosticados de tuberculosis en Alemania nacieron fuera del país, una cifra que vuelve a situar el debate migratorio y sanitario en el centro de la política alemana. La información fue facilitada por el organismo sanitario federal en respuesta a una pregunta parlamentaria presentada por Martin Sichert, diputado de Alternativa para Alemania (AfD).
De acuerdo con los datos actualizados a marzo de 2026, Alemania notificó durante el último año 4.070 casos de tuberculosis. De ellos, 3.036 correspondían a personas nacidas en el extranjero, lo que representa un 74,6% del total. Además, en 2.718 casos coincidían tanto nacionalidad extranjera como nacimiento fuera de Alemania.
La elevada presencia de inmigrantes entre los afectados no es un fenómeno reciente. Las estadísticas del Instituto Robert Koch muestran que desde 2015 el porcentaje de pacientes de origen extranjero nunca ha bajado del 69%. De hecho, desde 2022 se mantiene de manera continuada por encima del 74%.
Las cifras también dejan interrogantes abiertos sobre parte del resto de pacientes contabilizados oficialmente como alemanes, ya que no siempre se detalla cuántos de ellos tienen antecedentes migratorios familiares.
La tuberculosis no es, según diversos informes sanitarios alemanes, la única enfermedad donde la presencia de población extranjera aparece claramente sobrerrepresentada. Las autoridades sanitarias y distintos estudios vinculados al RKI apuntan también a incrementos relevantes en patologías como la difteria, la hepatitis B o el VIH.
En el caso de la difteria, enfermedad prácticamente erradicada en Alemania durante décadas, la situación cambió de forma abrupta a partir de 2022. Las autoridades sanitarias detectaron entonces numerosos casos importados entre refugiados e inmigrantes llegados principalmente desde Afganistán y Siria.
Hasta marzo de 2023 se habían confirmado al menos 167 contagios vinculados a refugiados recién llegados. El brote continuó posteriormente y durante 2025 se notificaron otros 125 casos relacionados con una misma cadena epidemiológica, nuevamente asociada en su mayoría a inmigrantes recientes.
Los informes sobre hepatitis B también reflejan una fuerte incidencia entre población inmigrante. Un estudio relacionado con el Instituto Robert Koch calculó que más de la mitad de las personas infectadas en Alemania eran inmigrantes. Paralelamente, el organismo sanitario alertó de un incremento significativo tanto de hepatitis B como de hepatitis C en sus últimos balances epidemiológicos.
El aumento de diagnósticos de VIH también ha generado preocupación en Alemania. Según datos sanitarios, los nuevos casos crecieron notablemente tras la llegada masiva de refugiados procedentes de Ucrania. Situaciones similares se han registrado en países cercanos como Polonia, donde las autoridades detectaron un fuerte aumento de infecciones durante los últimos años coincidiendo con los flujos migratorios derivados de la guerra.
Junto a estas cuestiones sanitarias, las autoridades alemanas también han señalado que alrededor del 30% de los solicitantes de asilo presentan algún tipo de trastorno o problema de salud mental. Este asunto ha generado una intensa controversia política y social tras varios ataques violentos cometidos por inmigrantes que habían protagonizado previamente episodios de inestabilidad psicológica.
Las cifras publicadas por el Instituto Robert Koch vuelven así a alimentar el debate sobre las consecuencias de la inmigración masiva en los sistemas sanitarios europeos y sobre la capacidad de los Estados para gestionar tanto el control fronterizo como la integración y el seguimiento sanitario de los recién llegados.