
El Gobierno de Bélgica ha ordenado el despliegue del Ejército y de la Policía Federal para proteger sinagogas y escuelas judías en todo el país, tras una creciente oleada de ataques antisemitas que ha encendido las alarmas en Europa.
La decisión se produce después de un atentado con explosivos registrado el pasado 9 de marzo en las inmediaciones de una sinagoga en Lieja, un episodio que ha evidenciado que la amenaza contra la comunidad judía es real y creciente en el corazón del continente.
Los ministros del Interior y de Defensa han confirmado que militares patrullarán junto a la policía en distintos puntos sensibles, en una operación que se activará de forma inmediata y que podría implicar a decenas de efectivos.
El refuerzo de seguridad no responde a un hecho aislado. En los últimos días se han registrado incidentes similares en otros países europeos, como incendios en sinagogas en Rotterdam o explosiones cerca de centros educativos judíos en Ámsterdam, lo que refleja una escalada coordinada de violencia contra objetivos judíos en Europa occidental.
Las autoridades belgas han reconocido que el número de ataques antisemitas se ha disparado en los últimos años. Según datos oficiales, los incidentes pasaron de 57 en 2022 a 277 en 2024, confirmando una tendencia al alza que ya afecta de forma directa a la vida cotidiana de la comunidad judía.
De hecho, encuestas recientes muestran que más del 80% de los judíos en Bélgica perciben el antisemitismo como un problema grave, mientras que prácticamente la totalidad afirma haber sufrido algún tipo de comportamiento hostil en el último año.
El despliegue cubrirá inicialmente al menos 24 ubicaciones, entre ellas sinagogas y centros educativos en ciudades clave como Amberes, donde reside una importante comunidad judía. No es la primera vez que Bélgica recurre al Ejército para este tipo de tareas. Ya en 2015, tras una serie de atentados terroristas, se activó una operación similar para proteger infraestructuras sensibles.
Diversos responsables políticos y representantes de la comunidad judía han respaldado la medida, subrayando la necesidad de garantizar la seguridad ante una amenaza que ya no es puntual, sino estructural.
El movimiento del Gobierno belga refleja hasta qué punto la seguridad de las comunidades judías se ha convertido en una cuestión prioritaria en Europa, obligando a los Estados a militarizar la protección de espacios religiosos ante el avance de la violencia.