
Las prioridades de las autoridades de seguridad en Berlín vuelven a quedar en entredicho. La división de Protección del Estado del Landeskriminalamt Berlin destina más efectivos a la persecución del llamado «extremismo de derechas» y de la denominada «delincuencia de odio» que al extremismo de izquierda, pese al historial de sabotajes y ataques sin resolver atribuidos a grupos radicales de izquierda en la capital alemana, como el reciente apagón que dejó barrios enteros sin luz durante días.
Según datos oficiales de la Policía de Berlín, citados por Apollo News, obtenidos a través de una consulta parlamentaria, a finales de 2025 un total de 136 agentes estaban asignados al departamento de «criminalidad políticamente motivada de derechas y central de delitos de odio». En contraste, el área encargada del extremismo de izquierda y de la llamada «ideología extranjera» contaba con 113 efectivos.
Incluso al ajustar las cifras a puestos equivalentes a jornada completa, el desequilibrio se mantiene: 113 plazas completas dedicadas a la persecución del extremismo de derechas frente a 111 para el extremismo de izquierdas. Y ello pese a que esta segunda unidad debe asumir, además, delitos vinculados a radicales kurdos y a grupos de apoyo a la causa palestina, cuya actividad se ha incrementado notablemente en los últimos meses.
Mientras tanto, el terrorismo islamista cuenta con una división propia, separada de la unidad de Protección del Estado. En cambio, la persecución de opiniones vertidas en internet ha sido integrada dentro del área dedicada al extremismo de derechas, reforzando aún más ese ámbito.
Este reparto de recursos cobra especial relevancia tras el grave sabotaje contra la red eléctrica de Berlín el pasado 3 de enero, reivindicado por una célula anarco-antagonista conocida como «Vulkangruppe». El ataque se suma a una larga serie de atentados incendiarios atribuidos a este entorno ideológico. Según el Bundesamt für Verfassungsschutz, desde 2011 se han producido al menos trece acciones similares en Berlín y Brandeburgo, sin que hasta la fecha se haya esclarecido ninguno de los casos.
Según datos oficiales, sólo en Berlín existiría un potencial de 3.800 personas vinculadas a este entorno, de las cuales unas 600 estarían dispuestas a ejercer la violencia.
Pese a ello, en julio de 2024 se disolvió el departamento específico del servicio regional de inteligencia dedicado exclusivamente al extremismo de izquierda, integrándolo en una unidad conjunta junto a espionaje y extremismo extranjero. Una decisión que ha generado críticas, mientras los ataques de grupos radicales de izquierda siguen acumulándose sin responsables identificados.