
La Unión Europea ha comprometido 11,1 millones de euros en cuatro proyectos de investigación relacionados con el auge de la derecha, la masculinidad y las posiciones contrarias a la ideología de género, tres de los cuales contemplan expresamente el desarrollo de herramientas, recomendaciones o intervenciones destinadas a combatir el atractivo de estas ideas entre los jóvenes.
La financiación procede fundamentalmente del programa Horizonte Europa, según ha revelado Brussels Signal tras analizar la propia base de datos de subvenciones de la Comisión Europea. La documentación oficial confirma que 8,63 millones de euros fueron destinados en 2024 a tres proyectos dentro de una convocatoria denominada «Roles de género en los movimientos extremistas y su impacto en la democracia».
A ellos se suma un cuarto programa anterior, FIERCE, dotado con otros 2,49 millones, lo que eleva a más de 11,1 millones de euros la financiación comunitaria concedida a las cuatro iniciativas analizadas.
Los propios documentos de Bruselas muestran que algunos de estos programas van más allá del estudio académico del fenómeno y buscan intervenir sobre las causas del creciente apoyo masculino y juvenil a las formaciones que las instituciones europeas clasifican como «extrema derecha».
El proyecto que ha recibido más financiación es MEN4DEM —Masculinidades para el futuro de la democracia europea—, al que Bruselas ha concedido 3,01 millones de euros y que permanecerá activo entre enero de 2025 y diciembre de 2027.
Su planteamiento parte de que la «democracia liberal europea está en juego» debido al éxito electoral de los partidos que define como de extrema derecha. El proyecto relaciona estas formaciones con la xenofobia, el racismo, el antisemitismo, la misoginia, la transfobia y la homofobia, además de acusarlas de promover modelos «hipermasculinos».
Pero MEN4DEM no se limitará a estudiar el comportamiento electoral. La documentación de la propia Comisión señala que pretende trabajar junto a hombres jóvenes, organizaciones de «justicia de género» y entidades sociales para desarrollar modelos de «masculinidad democrática».
El programa elaborará además herramientas dirigidas a responsables políticos, partidos, organizaciones de la sociedad civil y otros actores para intervenir en Alemania, Grecia, Italia, Países Bajos, Polonia y Suecia.
Entre los aspectos que analiza figuran el nacionalismo, los roles de género, las opiniones sobre las mujeres en política o lo que denomina «dureza masculina».
Otro de los programas resulta todavía más explícito. YOU-DARE ha recibido prácticamente tres millones de euros del presupuesto comunitario y estará en funcionamiento hasta enero de 2028. Su nombre completo puede traducirse como «Jóvenes desmontando los argumentos de género del extremismo de extrema derecha».
El proyecto declara que pretende «estudiar e intervenir» sobre las construcciones de género de los grupos juveniles de extrema derecha y sus dirigentes, incluyendo a los nuevos líderes e influenciadores que actúan a través de las redes sociales. España figura entre los ocho países objeto de estudio, junto con Dinamarca, Francia, Hungría, Italia, Rumanía, Suecia y Reino Unido.
La iniciativa contempla incluso la creación de un laboratorio político y la financiación de proyectos piloto locales dirigidos a «minimizar el atractivo» de las ideas de la denominada extrema derecha entre los jóvenes, según recoge literalmente el objetivo publicado por la Comisión.
Bruselas reconoce así que el proyecto no se limitará a observar por qué determinados jóvenes votan o simpatizan con la derecha, sino que financiará acciones diseñadas para modificar ese atractivo político e ideológico.
La coordinadora científica del proyecto, Susi Meret, de la Universidad de Aalborg, ha señalado que una parte importante del crecimiento electoral de estas formaciones en Europa procede precisamente de los jóvenes y, especialmente, de los hombres jóvenes.
El tercer programa es EMMELO —Hombres europeos, masculinidad y liderazgo extremista en Internet—, financiado con 2,62 millones de euros. Coordinado desde la Universidad de Galway, analiza la actividad de dirigentes considerados extremistas en Internet y la manera en que construyen una determinada imagen de la masculinidad y conectan con sus seguidores masculinos.
El proyecto se desarrolla en Irlanda, Suecia, Francia, Hungría, Alemania y Eslovaquia, y entre sus socios figura el Institute for Strategic Dialogue, además de diferentes universidades europeas.
Su finalidad incluye producir herramientas y recomendaciones políticas con perspectiva de género destinadas a responder a estos movimientos. Los tres programas financiados en la convocatoria de 2024 suman aproximadamente 8,63 millones de euros.
A estos proyectos se añade FIERCE, una iniciativa financiada anteriormente por Bruselas con 2,49 millones de euros y que concluyó en agosto de 2025. El programa partía igualmente del supuesto de que el crecimiento de los grupos de derecha radical supone «un desafío para nuestra democracia» y estudió los movimientos feministas y los que calificaba de «antifeministas» o «antigénero».
FIERCE fue todavía más explícito acerca de su dimensión política. Entre sus objetivos figuraba «revitalizar las alianzas entre el movimiento feminista, la sociedad civil y los responsables políticos» frente al fortalecimiento de los actores de la derecha populista y contrarios a la ideología de género.
El programa desarrolló además acciones junto a organizaciones feministas y LGTBI, así como herramientas dirigidas a las instituciones europeas y responsables políticos para responder a los movimientos denominados «antigénero» y de derecha.