El sector alimentario alerta de fuertes inversiones y mayores costes
Bruselas endurece la regulación de los envases: nuevas cargas para la industria que terminarán encareciendo la cesta de la compra
Bruselas endurece la regulación de los envases: nuevas cargas para la industria que terminarán encareciendo la cesta de la compra
Ursula von der Leyen. Europa Press.
Por LGI
11 de agosto de 2026

La Unión Europea aplicará desde este miércoles 12 de agosto el nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases, una normativa que multiplica las exigencias sobre fabricantes, importadores y distribuidores y obligará a buena parte de la industria a rediseñar productos, cambiar materiales y asumir nuevas inversiones.

La norma entró formalmente en vigor en febrero de 2025, pero ahora concluye el periodo de adaptación previsto para su aplicación. Bruselas pretende reducir residuos, fomentar la reutilización y elevar la reciclabilidad de los envases, aunque el sector alimentario advierte de que el proceso supondrá costes elevados que pueden terminar repercutiendo en el precio final pagado por los consumidores.

La Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) reconoce como positiva la armonización de las reglas en toda la UE, pero avisa de que la transformación exigida implica «un esfuerzo inversor importante para la industria».

Nuevas categorías según la reciclabilidad

Uno de los principales cambios será la clasificación de los envases en función de su capacidad para ser reciclados. La normativa establece tres categorías: A, para aquellos que alcancen al menos un 95% de reciclabilidad; B, entre el 80% y el 95%; y C, entre el 70% y el 80%.

A partir de 2038, únicamente podrán comercializarse los envases que alcancen, como mínimo, un 80% de reciclabilidad, según los criterios establecidos por Bruselas. La clasificación tendrá además consecuencias económicas. Los envases menos reciclables tendrán que soportar aportaciones superiores, mientras los que obtengan mejores resultados pagarán menos.

Este sistema introduce un incentivo directo para que las empresas sustituyan materiales y modifiquen sus procesos industriales, incluso cuando las soluciones actuales continúen siendo legales durante los periodos transitorios.

Ningún envase podrá venderse sin una declaración europea

La burocracia asociada a la comercialización también aumentará. A partir de la aplicación del reglamento, ningún envase podrá introducirse en el mercado comunitario sin una declaración de conformidad de la Unión Europea que acredite que cumple las nuevas condiciones.

Esto afectará a productores, fabricantes, importadores y distribuidores y supondrá nuevas obligaciones documentales para prácticamente toda la cadena de producción y comercialización de bienes envasados.

El reglamento establece igualmente restricciones a formatos que Bruselas considera innecesarios o excesivos, incluidos algunos utilizados en el comercio electrónico, y limita el porcentaje de espacio vacío permitido dentro de determinados paquetes.

Restricciones a envases de plástico de un sólo uso

La norma avanza asimismo en la eliminación de determinados envases de plástico. Entre las restricciones previstas aparecen algunos formatos de un solo uso destinados a frutas y verduras frescas de menos de 1,5 kilogramos, además de otras presentaciones que las instituciones europeas consideran prescindibles.

La adaptación continuará durante los próximos años. En 2030, por ejemplo, los envases de PET destinados a entrar en contacto con alimentos deberán incorporar al menos un 30% de plástico reciclado, mientras otros plásticos tendrán que alcanzar un mínimo del 10%.

Los porcentajes volverán a elevarse posteriormente con vistas a 2040. Ese mismo año, 2030, está prevista también la prohibición de determinadas monodosis de plástico de un solo uso en la hostelería.

Etiquetas, códigos QR y nuevos sistemas de devolución

A partir de 2028, todos los envases deberán incorporar información sobre los materiales que los componen y el porcentaje de contenido reciclado. Los envases reutilizables deberán incluir además algún sistema informativo —como un código QR u otro soporte digital— para explicar al consumidor cómo deben ser devueltos.

A estas obligaciones se suma la futura implantación del sistema de depósito, devolución y retorno para determinados envases de bebidas. La FIAB advierte de que este modelo deberá convivir con los mecanismos de recogida existentes en España y que su puesta en marcha supondrá «inversiones altas, cambios en los modelos de negocio y adaptación de los consumidores».

Bruselas limita también los PFAS

La regulación incorpora además límites a las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS, utilizadas en algunos envases por sus propiedades de resistencia.

Desde el 12 de agosto no podrán comercializarse envases destinados a estar en contacto con alimentos cuando superen determinados umbrales. El límite será de 25 partes por billón para cualquier PFAS individual y de 250 partes por billón para la suma de estas sustancias, de acuerdo con los métodos de análisis previstos por la normativa.

La medida afectará, entre otros productos, a determinados vasos de papel con revestimientos fluorados, cajas de pizza y envases utilizados para comida preparada.

TEMAS
Noticias de España