
La Unión Europea destinó en 2024 un total de 31.700 millones de euros a proyectos internacionales de «financiación climática«, una cifra récord que triplica el gasto registrado en 2013, según datos publicados este lunes por el Consejo de la Unión Europea.
El dinero, procedente de fondos comunitarios y de los Estados miembros, se canalizó hacia países en desarrollo para supuestamente apoyar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la adaptación al cambio climático. Bruselas afirma que estos programas forman parte de su compromiso con la «neutralidad climática» en 2050 y de una reducción del 90 % de las emisiones para 2040 respecto a los niveles de 1990.
Sin embargo, los informes financieros muestran un aumento vertiginoso del gasto: de 9.600 millones en 2013 a más de 31.000 millones en 2024, con incrementos del 51 % en 2014 y del 24 % en 2022, los mayores saltos del último decenio. A esta cifra se sumaron 11.000 millones de euros procedentes de capital privado, movilizados por la Comisión Europea para «ampliar el impacto» de la inversión.
La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha promovido numerosos programas bajo el Pacto Verde Europeo, aunque muchos de ellos han sido criticados por su falta de transparencia y su escaso impacto ambiental real. Entre ellos destacan los 12.000 millones de euros prometidos a Asia Central para electrificar el corredor de transporte transcaspiano, así como la construcción de dos presas destinadas —según Von der Leyen— a cubrir el consumo energético de varios países e incluso permitirles exportar electricidad.
En septiembre, Bruselas anunció además una nueva partida de 133 millones de euros para «ecologizar» las redes eléctricas en Etiopía, pese a las denuncias de corrupción y opacidad en la gestión de fondos europeos en África. Críticos dentro del Parlamento Europeo advierten de que esta política exterior verde beneficia a contratistas y ONG vinculadas al entorno comunitario, pero no garantiza resultados ambientales verificables.