1,91 millones de inmigrantes cobraban el Bürgergeld en 2024
Casi 900.000 extranjeros que nunca han trabajado cobran la renta pública en Alemania mientras caen las ayudas a los nacionales
Casi 900.000 extranjeros que nunca han trabajado cobran la renta pública en Alemania mientras caen las ayudas a los nacionales
Inmigrantes en Alemania. Redes sociales
Por Santiago Carranza-Vélez
5 de octubre de 2025

Los datos oficiales revelan que casi dos millones de inmigrantes cobran el Bürgergeld, muchos de ellos sin haber trabajado nunca en Alemania, mientras las prestaciones a ciudadanos alemanes se reducen.

El sistema de bienestar alemán vuelve a estar en el centro de la polémica tras la publicación de nuevas cifras que confirman lo que la oposición patriótica lleva años denunciando: el Bürgergeld —la renta básica de subsistencia o paro— se ha convertido en un imán para extranjeros y solicitantes de asilo, mientras el número de alemanes que la perciben se reduce de forma significativa.

Según datos del Gobierno federal, hechos públicos en respuesta a una interpelación del diputado de AfD Jan Feser, el número de beneficiarios extranjeros que jamás han trabajado en Alemania pasó de 621.000 en 2016 a 891.000 en 2024, un aumento del 43% en apenas ocho años.

En total, 1,91 millones de inmigrantes cobraban el Bürgergeld en 2024, frente a los 1,47 millones de 2016. En contraste, entre los alemanes la cifra cayó de 2,85 millones a 2,04 millones en el mismo periodo. Solo 257.000 ciudadanos alemanes en la lista de beneficiarios nunca habían tenido un empleo en el país, un dato que contrasta con el casi millón de extranjeros en esa situación. El incremento más acusado se da entre los nacionales de los principales países de origen de solicitantes de asilo, que pasaron de 506.000 perceptores a más de 625.000.

El Ejecutivo ha tratado de justificar las cifras alegando que muchos inmigrantes contabilizados como «nunca empleados» son en realidad estudiantes, jóvenes en cursos de integración o en formación. También recordó que las trayectorias laborales en el extranjero no aparecen registradas en las estadísticas oficiales.

Desde AfD han calificado los datos como una prueba del fracaso del sistema. Para el diputado Jan Feser, el Bürgergeld ha perdido su función original de reincorporar a los desempleados al mercado laboral y se ha convertido en una «hamaca social para extranjeros». «Cada vez más migrantes viven de estas ayudas, mientras el coste para los contribuyentes alemanes se dispara», denunció.

La formación soberanista ha reiterado su exigencia de limitar el acceso de los extranjeros a estas prestaciones, reforzar la supervisión de las oficinas de empleo y sustituir los pagos en efectivo a solicitantes de asilo por vales canjeables, a fin de frenar el fraude y el efecto llamada.

En agosto, otra investigación ya había revelado que, sumando las distintas grafías, «Mohammed» era el nombre más común entre los perceptores del Bürgergeld, un dato que el Gobierno intentó minimizar, pero que para AfD ilustra la creciente dependencia del colectivo migrante del sistema social alemán.

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