Una mayoría relevante de alemanes (58%) considera que la inmigración masiva constituye una amenaza para la cohesión social, el desarrollo cultural y el futuro de las naciones occidentañes mientras que el 27% no comparte esa visión.
Además, la política energética aplicada en nombre del clima está teniendo un efecto empobrecedor. Así lo refleja una encuesta del instituto INSA, que analizó tres tesis expuestas por el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio durante la Conferencia de Seguridad de Múnich.
El 43% de los alemanes cree que la transición energética está empobreciendo a la población, frente al 35% que lo rechaza. El resto no se pronuncia. El dato apunta al creciente malestar ante los costes de la energía y el impacto industrial de la descarbonización.
En relación con la deslocalización productiva, el 60% considera que trasladar la producción al extranjero ha debilitado económicamente a los países occidentales, y el 50% cree que ha generado dependencia frente a competidores externos. Sólo un 10% descarta ambas afirmaciones.
En intención de voto, AfD y CDU/CSU empatarían con un 25% cada una, seguidas del SPD con un 15,5%. Verdes y La Izquierda se situarían en el 11%, mientras que FDP y BSW quedarían en torno al 3,5%, por debajo del umbral habitual de representación parlamentaria.