«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Al menos 250.000 niñas británicas blancas fueron víctimas de violaciones repetidas

Colegios del Reino Unido forzaron a niñas de 12 años a grabarse en uniforme explicando los beneficios que recibirían los refugiados

Niña de un colegio británico. Redes sociales

La publicación del informe independiente «Rape Gang Inquiry» sobre las bandas de explotación sexual pakistaníes que operaron durante décadas en el Reino Unido ha desatado una nueva oleada de indignación al resurgir un video escolar en el que colegios británicos utilizaron a niñas de tan sólo 12 años, vestidas con su uniforme, para grabar mensajes promocionando los beneficios que recibirían los refugiados e inmigrantes que llegaran al país.

En el clip, filmado en la Brynteg Comprehensive School de Bridgend (Gales) tras una visita del Welsh Refugee Council, una menor explica con detalle las ayudas disponibles: clases de inglés gratuitas, apoyo para abrir cuentas bancarias, beneficios por hijos y otras prestaciones sociales. El material, presentado originalmente como un proyecto positivo de alumnos, ha sido reutilizado ahora con superposiciones de fichas policiales de condenados por abusos sexuales para subrayar la contradicción entre esa promoción infantil y la realidad de las grooming gangs.

El informe de Rupert Lowe, de 219 páginas y elaborado de forma independiente con testimonios de supervivientes, registros judiciales y datos de investigaciones previas, estima que al menos 250.000 niñas británicas blancas fueron víctimas de violaciones repetidas, violaciones en grupo, tráfico, tortura, embarazos forzados y conversiones forzadas al islam por bandas formadas mayoritariamente por hombres de origen pakistaní y musulmanes.

Estas redes operaron desde los años 50 en al menos 149 distritos locales del Reino Unido, con casos emblemáticos como el de Rotherham, donde se confirmaron más de 1.400 víctimas solo en una zona.

Según el documento, las autoridades —policía, servicios sociales, ayuntamientos, NHS, judicatura y medios de comunicación— ignoraron sistemáticamente las denuncias durante décadas por temor a ser acusados de racismo. Se priorizó la «cohesión comunitaria» y la corrección política por encima de la protección de las menores, permitiendo que las bandas continuaran operando con impunidad mientras se promocionaba activamente la llegada de más inmigrantes a través de campañas que involucraban a niños en edad escolar.

El video de la niña de 12 años no es un caso aislado. En 2023 fue difundido por el propio Welsh Refugee Council como ejemplo de «compasión e inclusión» de los alumnos. Ya en enero de 2025 generó una fuerte polémica cuando fue compartido por Elon Musk, provocando amenazas de muerte al personal de la organización benéfica. Ahora, con la publicación del informe de Lowe el pasado 16 de junio, ha vuelto a viralizarse, alimentando el debate sobre si los colegios y organismos públicos estaban utilizando a menores como herramienta de propaganda migratoria mientras se ocultaba el mayor escándalo de explotación sexual infantil de la historia reciente británica.

Las reacciones al informe y al resurgimiento del video han sido contundentes. Supervivientes y activistas exigen no sólo justicia penal, sino también depuraciones profundas en las instituciones que fallaron. El propio Lowe ha anunciado que utilizará el privilegio parlamentario para nombrar a responsables y presionar por nuevas investigaciones y deportaciones de condenados extranjeros. Mientras tanto, el contraste entre las imágenes de niñas en uniforme vendiendo «beneficios» para atraer inmigrantes y las miles de víctimas de las bandas de grooming sigue generando un rechazo masivo en redes y en la opinión pública británica.

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