Un tribunal de la ciudad italiana de Treviso ha condenado a un inmigrante marroquí de 41 años por un episodio de extrema violencia contra una mujer discapacitada de 49 años, a la que sometió a una noche de torturas y agresiones sexuales en enero de 2025. Los investigadores describieron el escenario hallado en la vivienda como uno de «auténtico horror».
Durante la vista celebrada el pasado 22 de enero, la víctima declaró ante el tribunal —protegida por una pantalla— y relató con detalle las agresiones sufridas. Según su testimonio, fue golpeada de forma reiterada, lesionada con un objeto cortante y posteriormente violada con un objeto, hasta perder el conocimiento a causa de la violencia ejercida.
La relación entre la víctima y el agresor se remontaba a años atrás. El condenado, con antecedentes por consumo de drogas y alcohol, ya había sido sentenciado previamente por malos tratos tanto hacia la mujer como hacia el hijo menor de ambos. Tras salir de prisión, la víctima permitió que regresara a su domicilio, confiando en que pudiera ayudarla con su discapacidad tras asegurarle que había cambiado.
Sin embargo, según consta en la causa, a partir de septiembre de 2024 la convivencia se volvió cada vez más violenta. El acusado habría comenzado a agredirla físicamente y a amenazarla con un cuchillo, llegando a decirle que ambos morirían esa noche.
La agresión culminó el 5 de enero de 2025, cuando, bajo los efectos del alcohol y la cocaína, el hombre atacó brutalmente a la mujer, arrastrándola hasta el baño y provocándole graves lesiones. La víctima logró pedir auxilio a la mañana siguiente, alertando a los servicios de emergencia con una llamada en la que afirmó haber sido «masacrada».
Cuando los sanitarios y la policía accedieron a la vivienda, encontraron sangre en distintas estancias del piso, incluidos el suelo, el mobiliario y la terraza. El agresor fue localizado en la cama, rodeado de restos de consumo de drogas. En el registro posterior, los investigadores hallaron el objeto empleado en la agresión sexual y el instrumento cortante utilizado durante el ataque.
Pese a la gravedad de los hechos, el acusado negó los cargos y sostuvo que las lesiones eran fruto de un accidente. No obstante, las pruebas biológicas recabadas durante la investigación desmintieron su versión. La sangre del agresor fue localizada en el mango del objeto cortante, mientras que la de la víctima apareció en la hoja.
El tribunal lo declaró culpable de malos tratos, lesiones agravadas y agresión sexual. Permanece en prisión preventiva en el centro penitenciario de Santa Bona, a la espera de que se dicte sentencia definitiva, prevista para el próximo 19 de febrero.