«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
aumenta la presión sobre el Gobierno de Starmer por la violencia vinculada a la inmigración

Convocan protestas en más de 70 ciudades del Reino Unido tras el ataque de un sudanés que intentó degollar a un hombre en Belfast

El atacante sudanés junto a uno de los carteles que se está difundiendo en redes. Elaboración propia

El Reino Unido afronta este martes una nueva noche de protestas tras el brutal ataque con cuchillo registrado el lunes en Belfast, donde un hombre de unos 40 años resultó gravemente herido en Kinnaird Avenue, en el norte de la ciudad, tras ser atacado por un sudanés que intentó decapitarlo. Las convocatorias, difundidas a través de redes sociales, llaman a concentraciones en más de 70 ciudades a partir de las siete de la tarde.

El caso ha reabierto el debate político sobre la inmigración, la inseguridad en las calles y la falta de transparencia de las autoridades ante delitos que provocan una fuerte conmoción social. La Policía de Irlanda del Norte —PSNI— detuvo a un hombre de unos 30 años por intento de asesinato después de una agresión que varios vecinos lograron frenar antes de la llegada de los agentes.

Las primeras informaciones apuntaron a que el sospechoso era somalí, pero la propia Policía ha corregido ese dato y ha señalado que el detenido sería un ciudadano sudanés. El subcomisario jefe Ryan Henderson ha afirmado que, según la información disponible, el sospechoso había llegado a Irlanda del Norte desde Dublín y tenía permiso de residencia. Ese extremo ha aumentado la presión sobre el Gobierno británico y sobre el Ministerio del Interior para aclarar cómo entró en el país y bajo qué condiciones recibió autorización para permanecer en territorio británico.

El ataque tuvo lugar poco después de las 22.30 horas del lunes 8 de junio. La víctima fue trasladada al hospital con heridas graves en el cuello, el rostro y la espalda. Los agentes recuperaron un cuchillo en la escena y mantienen abierta la investigación para determinar el motivo de la agresión. La Policía ha indicado que, por ahora, no trata el caso como un ataque terrorista.

La difusión de vídeos grabados por testigos ha multiplicado la indignación pública. En las imágenes, que las autoridades han pedido no compartir por respeto a la víctima y para no interferir en la investigación, se aprecia la violencia del ataque y la intervención de varios vecinos. Uno de ellos utilizó un palo de hurling para golpear al agresor y ayudar a liberar a la víctima.

El primer ministro británico Keir Starmer ha condenado la agresión y la ha calificado de «horrible» y «repugnante». «No tengo absolutamente ninguna tolerancia hacia escenas de violencia abominables como esta en nuestras calles», ha afirmado. También ha agradecido la actuación de los servicios de emergencia y de los ciudadanos que intervinieron para detener el ataque.

La Policía ha reforzado la vigilancia y ha pedido a la población que facilite cualquier información, grabación de cámaras de seguridad, cámaras de salpicadero o vídeos del entorno que puedan ayudar a esclarecer lo ocurrido. Mientras tanto, las concentraciones convocadas para esta noche medirán el alcance real de la indignación en la calle y la capacidad del Gobierno británico para responder a una ciudadanía que exige seguridad, explicaciones y control efectivo de la inmigración.

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