Cuatro adolescentes de entre 17 y 19 años han comparecido ante un tribunal de Países Bajos acusados de haber provocado una explosión en una sinagoga de Rotterdam y de intentar un segundo ataque contra otro templo judío a cambio de 3.000 euros.
Los sospechosos fueron detenidos durante la noche del 13 de marzo en las inmediaciones de una sinagoga situada en Mozartlaan, en el barrio de Hillegersberg, en Rotterdam. Previamente, se había producido una explosión en otro centro de culto judío ubicado en ABN Davidsplein, en Blijdorp.
Según la acusación, el primer ataque fue grabado y las imágenes fueron enviadas a un intermediario mediante una aplicación de mensajería. Posteriormente, el vídeo circuló por el canal de Telegram Alfaqaar, donde la acción fue reivindicada por el grupo Harakat Ashab al-Yamin al-Islamiya.
Pese a ello, las defensas de los cuatro jóvenes —tres de ellos de origen antillano, según medios neerlandeses— sostienen que no se trata de un caso de terrorismo y que sus clientes fueron utilizados por terceros.
El diario De Telegraaf informó de que uno de los sospechosos llegó a declarar tras su arresto que no sabía qué era una sinagoga. Cuando los investigadores le explicaron que se trataba de un templo judío, el joven habría respondido: «¿Por qué una iglesia? No hace nada malo, ¿verdad?».
Los abogados insisten en que los adolescentes fueron reclutados para ejecutar ataques por encargo. Uno de los letrados afirmó que su cliente, un estudiante de secundaria de 18 años, quiso regresar a casa después de la primera explosión.
La Fiscalía, sin embargo, considera que existe intencionalidad terrorista y apunta al contenido de los mensajes intercambiados por el grupo en Snapchat como una de las claves del caso.
Una parte central del juicio será determinar si los ataques fueron encargados desde Ámsterdam. Un hombre de 23 años, identificado como KY, está señalado como presunto intermediario. Según la acusación, habría encargado el ataque a JR, de 19 años y procedente de Tilburg, quien a su vez habría trasladado al resto de jóvenes hasta Rotterdam.
Todos los sospechosos, salvo uno, se encuentran actualmente fuera de prisión provisional, aunque sometidos a vigilancia electrónica. La defensa de KY niega que el caso tenga naturaleza terrorista. «No tienen nada que ver con el antisemitismo, el terrorismo o el conflicto entre Irán e Israel. Simplemente están siendo utilizados como peones», sostuvo su abogado.
El caso ha generado preocupación por una tendencia cada vez más extendida en Europa: la utilización de adolescentes como ejecutores a sueldo para cometer actos violentos. Este fenómeno, ya detectado en países como Suecia, empieza a ser visto por las autoridades como una nueva amenaza para la seguridad interior.
Aunque no hubo heridos en la explosión, el ataque fue percibido como una grave amenaza contra la comunidad judía de Rotterdam y se produce en un contexto de creciente antisemitismo en Europa.