
El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, se enfrenta a graves acusaciones por haber intentado bloquear la toma de posesión del nuevo presidente electo soberanista, Karol Nawrocki, en una maniobra que desde la oposición ya califican de «golpe de Estado».
Según ha informado Polsat News, Tusk habría presionado al presidente del Parlamento, Szymon Hołownia, para que retrasara o incluso negara el juramento de Nawrocki tras su victoria electoral. Hołownia, sin embargo, rechazó la petición. La denuncia formal ya ha sido presentada ante la fiscalía polaca y ante las instituciones europeas por el exfuncionario electoral Dariusz Lasocki.
«De ser cierto, esto sería un intento flagrante de subvertir la Constitución», ha advertido el diputado de Ley y Justicia (PiS) Jacek Sasin en declaraciones a TV Republika, calificando la maniobra de Tusk de «impactante» y acusándole de querer «derrocar la democracia en Polonia» al socavar el resultado de las urnas.
Sasin también arremetió contra Bruselas, denunciando que la Unión Europea parece más preocupada por proteger a sus aliados liberales que por defender las reglas democráticas. «Así es como las democracias se convierten en dictaduras«, advirtió.
Por su parte, el asesor presidencial Stanisław Żaryn ha considerado que las informaciones publicadas son creíbles y ha deslizado que Hołownia habría dado marcha atrás precisamente para evitar sumir al país en el caos político.
Si la investigación concluye que Tusk intentó realmente obstruir la transición presidencial, podría enfrentarse a penas de hasta 20 años de cárcel.