
Una manifestación pacífica de la numerosa comunidad kurda en Amberes acabó convertida en una escena de violencia extrema este jueves por la noche, después de que varios individuos armados con cuchillos atacaran a los asistentes y dejaran al menos seis personas heridas, dos de ellas en estado crítico, según confirmó la policía local.
El suceso tuvo lugar frente al edificio de la Ópera, donde se había desarrollado la concentración en apoyo a los kurdos del noreste de Siria. La protesta había transcurrido sin incidentes y numerosas familias con niños participaron en ella, hasta que, cuando el acto ya se estaba disolviendo, un grupo de hombres se lanzó contra los manifestantes.
«Se infiltraron entre la gente y, de repente, sacaron armas blancas. Empezaron a apuñalar a personas al azar», relató Orhan Kilic, portavoz de la organización belga-kurda Navbel, en declaraciones al diario Le Soir. Según explicó, los agresores actuaron de forma repentina y sembraron el pánico entre los participantes que abandonaban la plaza.
Kilic aseguró además que los atacantes eran «de origen oriental» y que actuaron movidos por motivaciones extremistas de carácter yihadista. A su juicio, lo ocurrido debe ser tratado como un atentado contra la comunidad kurda. «Esto es un acto terrorista y esperamos que la policía y la justicia belga lo consideren como tal», afirmó.
Las fuerzas de seguridad reaccionaron con rapidez y lograron detener a cuatro sospechosos en las inmediaciones del lugar de los hechos. No obstante, por el momento las autoridades se muestran prudentes y evitan calificar oficialmente el ataque como terrorismo, mientras continúan las investigaciones para esclarecer tanto el móvil como la identidad exacta de los agresores.
La manifestación había sido convocada para denunciar la ofensiva que sufren los kurdos en el noreste de Siria, donde fuerzas del régimen sirio y grupos islamistas están atacando a las Fuerzas Democráticas Sirias, que administran la región de forma autónoma desde hace años.
Ante la gravedad de lo ocurrido, los organizadores decidieron cancelar otra concentración prevista y autorizada para este viernes 23 de enero en Amberes. «Por respeto a las víctimas y para preservar la calma, hemos suspendido la nueva protesta», anunció Kilic.
Mientras tanto, dos de los heridos continúan debatiéndose entre la vida y la muerte, y la comunidad kurda en Bélgica permanece conmocionada por un ataque que ha transformado una protesta pacífica en una noche marcada por el terror.