Dos inmigrantes ilegales, los hermanos, Mohammed S. e Ilyass S., fueron acusados formalmente por la Justicia francesa tras un asalto a la vivienda de una anciana de 87 años en París. Los hechos ocurrieron en la madrugada del 28 de noviembre de 2025. Según fuentes de la investigación, en torno a las 3:00 horas la vivienda de la víctima sufrió un corte eléctrico repentino. El hijo de la mujer acudió al domicilio para restablecer el suministro y, tras marcharse, los asaltantes aprovecharon la vulnerabilidad de la anciana para entrar en la casa.
A las 5:30 horas, irrumpieron en el dormitorio de la anciana mientras un tercer cómplice vigilaba en el jardín. Uno de ellos la amenazó con una barra de hierro y la obligó a bajar al sótano para abrir la caja fuerte. Los delincuentes sustrajeron un reloj Rolex, un reloj Breitling, un collar de perlas y el teléfono móvil de la víctima antes de darse a la fuga.
La investigación policial permitió identificar a Mohammed S. gracias a muestras de ADN recogidas en la escena del crimen. Los registros telefónicos situaron además a su hermano Ilyass en la zona durante el robo. Ambos forman parte, según fuentes policiales, de un conocido grupo criminal con antecedentes por tráfico de drogas, robos y amenazas.
El pasado 16 de febrero, la policía registró su domicilio y aunque no se recuperaron los relojes sustraídos, los agentes hallaron diversas sustancias estupefacientes, entre ellas anfetaminas, cocaína y cannabis. En 2023, Walid E. fue condenado por robar y violar a una mujer de 96 años en su apartamento.
También en 2025, dos hermanos de 82 y 84 años fueron brutalmente golpeados por un hombre que trataba de robarles joyas y dinero. En Marsella otro inmigrante árabe de 30 años, fue llevado a juicio por al menos diez robos con invasión de domicilio, uno de ellos contra una mujer de 90 años a la que golpeó y encerró en un armario.
Las estadísticas oficiales reflejan un aumento de agresiones, violaciones y delitos relacionados con drogas en los últimos años en Francia. El propio presidente, Emmanuel Macron, admitió que «al menos la mitad de todos los delitos» en París son cometidos por extranjeros.