
En Alemania, la sensación de seguridad y estabilidad social se ha desplomado en los últimos diez años. Así lo revela una encuesta del instituto Infratest Dimap para el programa Tagesthemen de la cadena pública ARD, citada por Die Welt. Según los resultados, un 72% de los ciudadanos considera que la estabilidad social del país ya no está garantizada, una cifra que evidencia el deterioro social experimentado desde el inicio de la inmigración masiva.
En 2015, cuando la entonces canciller Angela Merkel (CDU) decidió abrir las fronteras a millones de inmigrantes procedentes de países musulmanes, el panorama era radicalmente distinto: el 63% de los alemanes creía que la cohesión social estaba asegurada. Diez años después, esa confianza se ha desmoronado. Sólo el 26% mantiene una visión positiva, mientras que la mayoría percibe un país fracturado y menos seguro.
El descenso de la confianza no sólo afecta al ámbito social, sino también al económico. Mientras en 2015 el 85% de los encuestados consideraba que Alemania mantenía una posición sólida en el mundo, hoy apenas un 29% comparte esa percepción. La visión más optimista se concentra entre los votantes del Partido Verde: el 44% cree que la estabilidad social está garantizada y el 51% opina que la economía del país sigue siendo fuerte, porcentajes que contrastan con el sentimiento generalizado de pesimismo.
Uno de los datos más alarmantes es el temor creciente por el futuro de las próximas generaciones. Sólo el 27% de los alemanes cree que sus hijos tienen un futuro seguro, 24 puntos menos que hace una década. La sensación de inseguridad se extiende también a la vida cotidiana: casi la mitad de los ciudadanos (48%) confiesa sentirse incómoda o insegura en espacios públicos como plazas, parques o medios de transporte.
El problema afecta especialmente a las mujeres, entre las que el 53% admite sentir miedo al caminar por la calle, frente al 43% de los hombres. En 2017, sólo el 23% decía sentirse inseguro en esos mismos espacios. Hoy, esa cifra se ha más que duplicado.
En este contexto de desconfianza y deterioro social, las posiciones defendidas por el partido soberanista Alternativa para Alemania (AfD) ganan respaldo. Casi la mitad de los encuestados (47%) considera positivo que el partido proponga limitar la entrada de extranjeros y refugiados más que el resto de formaciones políticas. Un 52% opina además que AfD ha sabido comprender mejor que los demás que muchos ciudadanos ya no se sienten seguros en su propio país.
En la última encuesta dominical, AfD se mantiene en el 26% de intención de voto, a tan sólo un punto de la CDU/CSU (27%). El SPD desciende al 14%, Los Verdes quedan en el 12%, La Izquierda en el 10%, y tanto el FDP como el nuevo partido BSW permanecen en el 3%.