
Austria vive una creciente ola de rechazo a la política migratoria del Gobierno. Según una encuesta de Unique Research para el medio Der Pragmaticus, el 85% de los austriacos exige la deportación inmediata de los inmigrantes condenados por delitos, incluso si sus países de origen no son considerados «seguros».
El sondeo refleja un profundo malestar ciudadano ante la gestión de la coalición entre el Partido Popular Austriaco (ÖVP), los socialdemócratas del SPÖ y los liberales de NEOS, a quienes se acusa de mantener una línea «tibia» en materia de asilo. Sólo el 12% de los encuestados se declara satisfecho con las políticas actuales de inmigración.
Más de un tercio de los participantes dijo estar «nada satisfecho» con la política de asilo, mientras que otro 20% se mostró «bastante insatisfecho«. El resto se mantiene indeciso, aunque los analistas coinciden en que el hartazgo con la inmigración ilegal se ha convertido en una de las principales preocupaciones del país.
El descontento se extiende también hacia Bruselas: una amplia mayoría critica el fracaso de la Unión Europea en el control de las fronteras exteriores y la distribución de solicitantes de asilo entre los Estados miembros. Pese a ello, el apoyo de los austriacos a la pertenencia de su país en la UE se mantiene estable, aunque con un creciente escepticismo hacia sus políticas migratorias y de seguridad.