
El Reino Unido y Francia pusieron fin el pasado 1 de octubre al acuerdo migratorio de «uno por uno» destinado a disuadir la llegada de inmigrantes en pequeñas embarcaciones a través del Canal de la Mancha.
Un acuerdo migratorio entre Reino Unido y Francia, concebido para frenar las llegadas de ilegales que permitió devolver a Francia a poco más de un millar de ilegales, una cifra reducida frente al volumen de inmigrantes que llegaron en pequeñas embarcaciones a territorio británico. Según los datos del Ministerio del Interior británico entre el 4 de agosto de 2025 y el 30 de junio de 2026 fueron devueltos a Francia tan solo 1.087 ilegales, mientras que 1.117 solicitantes de asilo fueron trasladados al Reino Unido desde Francia por vías legales. Sin embargo, en ese mismo periodo se registraron 27.920 llegadas en patera, por lo que las devoluciones representaron aproximadamente el 4% de esas entradas.
El programa, puesto en marcha en agosto de 2025, permitía que las autoridades británicas enviaran a Francia a determinados inmigrantes que habían cruzado el canal en embarcaciones pequeñas, a cambio de admitir a un número equivalente de solicitantes de asilo que se encontraban en territorio francés y cumplían los requisitos establecidos.
El objetivo era demostrar que la llegada ilegal no garantizaba la permanencia en el Reino Unido y, de ese modo, debilitar el negocio de las organizaciones dedicadas al tráfico de personas.
Sin embargo, la escala del mecanismo resultó limitada. La iniciativa exigía comprobar la identidad y las circunstancias de cada persona, completar los procedimientos administrativos y disponer de plazas de detención y medios para ejecutar las devoluciones. La ministra británica del Interior, Shabana Mahmood, reconoció ante el Parlamento que el coste medio rondaba las 56.000 libras por inmigrante devuelto, unos 65.500 euros.
El elevado gasto por retorno contrastaba con el reducido número de expulsiones ejecutadas frente a las llegadas registradas durante el periodo analizado. A ello se sumaron las dificultades para ampliar el programa y las diferencias entre Londres y París sobre cómo debía organizarse la cooperación futura.
El Gobierno británico confirmó a finales de septiembre de 2026 que el programa había dejado de tramitar nuevos casos. Las conversaciones para prolongarlo se habían estancado, en parte por la petición francesa de abordar el problema mediante un marco europeo más amplio. Aunque el mecanismo bilateral terminó, los vuelos para completar algunas devoluciones ya iniciadas podían continuar durante las semanas siguientes.
La desaparición del acuerdo no significa que las travesías hayan dejado de producirse. El canal de la Mancha continúa siendo una de las principales vías de entrada irregular al Reino Unido. Según la Biblioteca de la Cámara de los Comunes, alrededor de 33.000 inmigrantes llegaron en pequeñas embarcaciones durante el año terminado en junio de 2026. Desde 2018 hasta ese mismo mes, las autoridades británicas habían registrado aproximadamente 205.000 llegadas por esta vía.
La misma fuente señala que el 95% de quienes llegaron en patera desde 2018 acabaron presentando una solicitud de asilo. De las solicitudes registradas entre 2018 y 2025 que ya habían recibido una decisión inicial, el 59% obtuvo protección y el 41% fue rechazado.
Las autoridades británicas y francesas sostienen que la cooperación policial y la vigilancia de las costas son esenciales para combatir esas redes, aunque las cifras del programa de devoluciones muestran las dificultades de convertir los acuerdos políticos en retornos efectivos.
El Gobierno británico ha comprometido además 662 millones de libras para financiar actuaciones francesas contra la inmigración irregular entre los ejercicios 2026-2027 y 2028-2029. La financiación busca reforzar los controles en el norte de Francia y desarrollar nuevas medidas para impedir las salidas.