«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El ataque dejó un muerto y cinco heridos, tres de ellos graves

El autor del atentado de Trappes (Francia) asesinó a un hombre cristiano, tenía el Corán en su biblioteca y era un militante propalestino

Acto proPalestina en Francia. Redes sociales

El 23 de octubre de 2026, Kevin T., de 39 años y de nacionalidad francesa, abrió fuego desde un vehículo con una metralleta Sten de la Segunda Guerra Mundial en las localidades de Trappes y La Verrière (Yvelines). Según la Fiscalía Nacional Antiterrorista y las declaraciones del propio sospechoso, seleccionó a sus víctimas por considerarlas «negras», en lo que describió como una venganza contra los saqueos ocurridos el 17 de octubre. El ataque dejó un muerto y cinco heridos, tres de ellos graves.

La víctima mortal fue Pengo Bossio Wangi, de 26 años, de origen congoleño y esperanza del MMA francés. Su hermana gemela, Ritsia, declaró a Blast (información recogida por Le Parisien, Corse Matin y La Croix): «J’ai la foi, je suis chrétienne, lui aussi il l’était» («Tengo fe, soy cristiana, él también lo era»). Un tío de la víctima también precisó que no era musulmán. La familia ha insistido en esta información tras las primeras interpretaciones que apuntaban de forma genérica a un móvil islamófobo.

Durante el registro del domicilio de Kevin T. en Plaisir, los investigadores hallaron un ejemplar de Mein Kampf, una Biblia y un Corán, según confirmaron fuentes judiciales citadas por BFMTV, AFP, Le Monde y otros medios. El sospechoso, conocido por delitos menores (robos, consumo de drogas) pero no por los servicios de inteligencia, tenía el apartamento preparado con bombonas de gas y un temporizador. Presentó rastros de cannabis y cocaína en sangre y fue trasladado a observación psiquiátrica.

Paralelamente, en redes sociales circula una fotografía de 2018 de la campaña «Justice pour la Palestine» de la Association France-Palestine Solidarité (AFPS) en Guyancourt en la que se identifica al sospechoso. Publicaciones y usuarios afirman que Kevin T. participó en el acto y lo presentan como militante propalestino cercano a entornos de la izquierda.

El caso combina elementos que contrastan con el relato inicial: la víctima era cristiana, en el domicilio del autor se encontró el Corán junto a Mein Kampf, y existe una identificación (aún no confirmada de forma independiente por las autoridades) con un acto propalestino de 2018. La investigación antiterrorista continúa.

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