tras las denuncias, permanece como refugiado en el país
El calvario de Amelia: su exmarido, un inmigrante afgano, la utilizó para obtener el estatus de «refugiado» en el Reino Unido y la sometió a años de violaciones y abusos
El calvario de Amelia: su exmarido, un inmigrante afgano, la utilizó para obtener el estatus de «refugiado» en el Reino Unido y la sometió a años de violaciones y abusos
Inmigrantes en una imagen de archivo. Europa Press.
Por LGI
15 de octubre de 2025

Amelia (nombre ficticio), una mujer británica de Kent, ha denunciado que su exmarido, un inmigrante afgano conocido por la policía británica, la utilizó para obtener asilo en el Reino Unido. Los hechos se remontan a 2017, cuando ella contrajo matrimonio con Javad (nombre también ficticio), un hombre que, según su testimonio, la sometió a años de abusos físicos, violaciones y amenazas de muerte, y que incluso utilizó al hijo de ambos para reforzar su solicitud de asilo ante el Ministerio del Interior.

Amelia asegura que su historia es la prueba de cómo el sistema migratorio británico ha permitido que extranjeros con antecedentes de violencia manipulen las leyes de asilo y protección familiar para permanecer en el país. “Pensé que podría haberme matado mientras dormía”, ha relatado a la BBC.

Según la investigación del programa File on Four de la citada cadena, miles de inmigrantes alojados en hoteles para solicitantes de asilo habrían tenido hijos en el Reino Unido con la esperanza de que ello dificultara su deportación. Aunque la ley británica permite expulsar a los solicitantes de asilo incluso si tienen hijos nacidos en el país, en la práctica estos casos suelen beneficiarse de garantías adicionales que alargan los procesos y reducen las posibilidades de expulsión.

En el caso de Amelia, la historia comenzó cuando conoció a Javad poco después de su llegada al Reino Unido. Él no hablaba inglés, vestía siempre la misma ropa y despertó su compasión. Amelia lo ayudó con clases, ropa y abogados para su solicitud de asilo. Poco después, la relación derivó en control, agresiones y violencia. Durante su embarazo, Javad llegó a ponerle un cuchillo de carnicero en el cuello. “Literalmente mató a mi bebé”, ha declarado Amelia, al recordar el aborto que sufrió tras una brutal paliza.

Tras años de maltrato, Amelia consiguió divorciarse. Sin embargo, su exmarido continuó acosándola, irrumpiendo en su casa y llamándola decenas de veces al día. A pesar de las denuncias y las pruebas presentadas al Ministerio del Interior, Javad recibió finalmente el estatus de refugiado en 2024. Desde entonces, ha viajado libremente a Afganistán —el país del que dijo huir— y ha publicado fotografías en redes sociales celebrando su boda con otra mujer.

Amelia afirma haber informado a las autoridades británicas de sus viajes y de la falsedad de su supuesto temor a la persecución en Afganistán, sin recibir respuesta. “Lo hicieron con tanta astucia que en ese momento no me di cuenta. Pero ahora el daño ya está hecho. Lo he perdido todo y nunca volveré a tener una vida normal”, lamenta.

El Ministerio del Interior ha respondido de forma genérica a la BBC asegurando que “se toman muy en serio cualquier abuso del sistema de inmigración” y que, de encontrarse pruebas de fraude, “se tomarán medidas firmes para proteger la integridad de las fronteras del Reino Unido”. Sin embargo, en el caso de Amelia, esas medidas nunca llegaron.

Hoy, Amelia vive con un grave trastorno de estrés postraumático y teme por su vida. “Lo que me ha hecho es peor que matarme. Mi vida está completamente destrozada”, ha confesado. “Vivo como una fugitiva mientras él trabaja, viaja y disfruta de su nueva esposa. Y el sistema que debía protegerme fue el mismo que lo protegió a él”.

Mientras Javad continúa viajando a Afganistán con su pasaporte británico, Amelia sólo conserva una esperanza: que la Fiscalía decida finalmente acusarlo. “Si dicen que no lo harán, se acabó. Ya no hay más recurso a la justicia. Estoy en mi última esperanza”, concluye.

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