El llamado cordón sanitario contra Alternativa para Alemania (AfD) afronta una nueva grieta después de que la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), formación populista de izquierda, haya anunciado que está dispuesta a respaldar al candidato de AfD para presidir el Parlamento regional de Sajonia-Anhalt.
La decisión llega después de la contundente victoria de AfD en las elecciones regionales celebradas el pasado 6 de septiembre, en las que la formación obtuvo el 43,8% de los votos y 39 de los 83 escaños de la Cámara, consolidándose con enorme diferencia como primera fuerza política del estado federado.
La fundadora del BSW, Sahra Wagenknecht, aseguró en una entrevista con la revista alemana Stern que su partido considera que AfD, como grupo parlamentario más numeroso, tiene derecho a ocupar la presidencia del Parlamento.
«Que votemos a una persona depende, naturalmente, de la candidatura concreta», explicó Wagenknecht. Sin embargo, añadió que para su formación resulta «indiscutible» que AfD, «como grupo con diferencia más fuerte», tiene derecho a ese puesto. La dirección regional del BSW fue todavía más explícita. Su responsable parlamentario, John Lucas Dittrich, anunció en Magdeburgo: «AfD recibirá nuestros votos para la presidencia del Parlamento».
La aritmética parlamentaria convierte los cinco diputados del BSW en potencialmente decisivos. AfD cuenta con 39 escaños, mientras que el BSW obtuvo cinco tras lograr un 5,3% de los votos. Entre ambas formaciones suman 44 diputados, dos más de los 42 necesarios para alcanzar la mayoría absoluta en una Cámara formada por 83 parlamentarios.
La CDU del presidente regional en funciones, Sven Schulze, sufrió un fuerte retroceso al pasar del 37,1% obtenido en 2021 al 17,2% y apenas 15 escaños. El SPD, Los Verdes y Die Linke lograron ocho representantes cada uno.
Si el BSW mantiene su compromiso, AfD podría conseguir por primera vez en su historia la presidencia de un parlamento regional alemán, un cargo institucional de primer nivel que hasta ahora le había sido vetado mediante la cooperación del resto de formaciones.
El movimiento ha reabierto el debate sobre la denominada Brandmauer —literalmente, «muro cortafuegos»—, el pacto político informal mediante el cual los partidos tradicionales alemanes han evitado cualquier tipo de cooperación institucional con AfD. El BSW, fundado en 2024 por Wagenknecht tras su ruptura con Die Linke, ha rechazado expresamente convertir ese aislamiento en un principio absoluto de actuación política.
La decisión supone además un cambio respecto a lo ocurrido en la vecina Turingia. Allí, en 2024, el BSW se sumó a la CDU, el SPD y Die Linke para impedir que AfD accediera a la presidencia del Parlamento regional, pese a haber sido también la fuerza más votada.
Wagenknecht ha querido dejar claro, no obstante, que la disposición a votar junto a AfD en determinadas cuestiones no implica asumir el programa de la formación. «Por supuesto que hay una serie de posiciones en el programa de AfD que no compartimos. Y no recibirán nuestro apoyo, sino una oposición clara», afirmó en una entrevista con la televisión pública alemana ZDF.
El BSW combina planteamientos económicos tradicionalmente asociados a la izquierda con posiciones más restrictivas en materia migratoria, además de mantener una fuerte oposición al envío de ayuda militar alemana a Ucrania y a las sanciones contra Rusia.
La apertura del BSW tiene, por ahora, límites claros. Wagenknecht no ha anunciado su apoyo al candidato de AfD a la presidencia del Gobierno regional, Ulrich Siegmund.
En su lugar, ha planteado la elección de un presidente independiente capaz de gobernar mediante mayorías parlamentarias variables. AfD ha rechazado esa posibilidad. Su copresidente federal, Tino Chrupalla, sostuvo que para su partido sólo existe un candidato posible para dirigir Sajonia-Anhalt: Siegmund.