
Un joven de 16 años de origen turco protagonizó una violenta reacción este miércoles en un tribunal alemán después de que varios miembros de una familia germano-turca fueran condenados por la muerte de un familiar de 56 años durante una disputa por una herencia en Gelsenkirchen, una de las ciudades más multiculturales de Alemania.
El menor, considerado culpable de haber causado la herida mortal durante el ataque, fue condenado a siete años de internamiento juvenil. Nada más escuchar la sentencia, saltó de su asiento y gritó: «Os mataré a todos».
Varios agentes de seguridad del tribunal intervinieron de inmediato y sacaron al joven de la sala mientras forcejeaba.
La escena se produjo poco después de que el Tribunal Regional de Essen dictara sentencia contra los acusados por homicidio y lesiones agravadas, según informó la radiotelevisión pública alemana WDR.
El padre recibió la condena más alta, con doce años de prisión. Otros dos familiares varones fueron sentenciados a nueve y siete años de cárcel, respectivamente.
La madre del menor fue condenada a diez años de prisión. Tras escuchar el fallo y mientras su hijo era retirado de la sala, se desplomó en el suelo del tribunal. La hermana del joven, condenada a tres años y medio de prisión, comenzó a hiperventilar. Los servicios sanitarios tuvieron que asistir a ambas mujeres.
La familia esperaba que el tribunal aceptara sus alegaciones de defensa propia o impusiera penas más leves, pero los jueces rechazaron esos argumentos.
Antes del ataque mortal, el entorno familiar ya estaba marcado por discusiones, amenazas y enfrentamientos físicos relacionados con una disputa por una herencia.
Las sentencias aún pueden ser recurridas, pero el caso ha vuelto a poner el foco en la violencia intrafamiliar, los conflictos importados de clanes familiares y la presión que sufren algunas ciudades alemanas donde la integración cultural sigue siendo uno de los grandes desafíos de seguridad y convivencia.