«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
los ingresos han caído alrededor de un 6%

El gigante automovilístico alemán ZF pierde 2.100 millones tras el fracaso de la electrificación impulsada por la agenda verde

Foto de archivo de una fábrica de coches BMW. Europa Press.

El grupo tecnológico alemán ZF Friedrichshafen, uno de los principales proveedores de la industria automovilística europea, ha registrado unas pérdidas de 2.100 millones de euros en 2025, prácticamente el doble que el año anterior, en un duro golpe vinculado al fracaso de sus inversiones en movilidad eléctrica.

La compañía atribuye este desplome a los costes extraordinarios derivados de la cancelación de varios proyectos de electrificación que no alcanzaron la rentabilidad esperada. Sólo estas decisiones han supuesto un impacto cercano a los 1.600 millones de euros.

El resultado refleja una tendencia creciente en el sector: la adopción del coche eléctrico en Europa está siendo mucho más lenta de lo previsto, lo que está poniendo en jaque a fabricantes y proveedores que apostaron de forma masiva por esta transición.

Pese a las pérdidas, ZF ha logrado mantener ciertos indicadores operativos por encima de lo esperado, con un margen ajustado superior al 4% y un flujo de caja que ha superado los 1.000 millones de euros. Sin embargo, los ingresos han caído alrededor de un 6%, hasta situarse en poco más de 38.000 millones.

El consejero delegado, Mathias Miedreich, ha reconocido que los ajustes han sido «dolorosos pero necesarios», mientras que la dirección financiera insiste en que la compañía busca liberarse de proyectos fallidos para recuperar la rentabilidad.

El impacto ya se deja sentir en el empleo. ZF ha reducido su plantilla en más de 11.000 trabajadores desde 2024 y prevé eliminar hasta 14.000 puestos adicionales en Alemania antes de 2028, especialmente en su división de tecnologías electrificadas.

Este escenario se produce en un contexto de creciente presión sobre toda la industria automovilística europea, sometida a las exigencias regulatorias de la Unión Europea, que impulsa la prohibición de los motores de combustión a partir de 2035 y objetivos climáticos cada vez más estrictos.

De cara a 2026, la compañía prevé mantener la reestructuración y advierte de que la presión sobre el sector continuará, en un momento clave para el futuro de la industria automovilística en Europa.

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