están valorados en torno a 1.600 euros
El Gobierno alemán dice ahora que los solicitantes de asilo deberán asumir la mayor parte del coste de los cursos de «integración»
El Gobierno alemán dice ahora que los solicitantes de asilo deberán asumir la mayor parte del coste de los cursos de «integración»
Inmigrantes en imagen de archivo. Redes Sociales.
Por LGI
24 de febrero de 2026

El Ministerio del Interior de Alemania ha anunciado que los solicitantes de asilo, los ciudadanos de la Unión Europea y las personas con estancias temporales deberán asumir la mayor parte del coste de los cursos de integración, valorados en torno a 1.600 euros, en el marco de un nuevo paquete de medidas con el que el Ejecutivo pretende endurecer su política migratoria ante el auge de la derecha soberanista de AfD, primera en los sondeos.

La decisión supone un giro relevante respecto al modelo vigente hasta ahora. Hasta la fecha, los solicitantes de asilo abonaban únicamente una cantidad simbólica, mientras que la Oficina Federal de Migración cubría el grueso del gasto con fondos públicos. A partir de este cambio, el peso económico recaerá principalmente sobre los propios extranjeros.

Los cursos de integración en Alemania constan de aproximadamente 700 horas de formación. Incluyen, sobre todo, enseñanza del idioma alemán, además de contenidos sobre historia, cultura y ordenamiento jurídico del país. Se calcula que alrededor de cuatro millones de personas han participado en estos programas en los últimos veinte años.

El Gobierno federal sostiene ahora que la financiación pública ya no resulta necesaria en el contexto actual. Según ha explicado un portavoz del Ministerio del Interior a la cadena alemana Deutsche Welle, la reducción del gasto responde al descenso de la inmigración. «Estamos reaccionando ante la bajada de las cifras migratorias y reduciendo el gasto. Los cursos de integración están pensados principalmente para quienes pueden permanecer en Alemania de forma permanente», afirmó.

Las cifras oficiales respaldan ese argumento. La inmigración neta hacia Alemania cayó un 40% en 2025 y la población total del país se redujo en torno a 100.000 personas, el registro más bajo desde la etapa posterior a la pandemia. Este retroceso se vincula a una disminución general del número de solicitantes de asilo que llegan a la Unión Europea procedentes de Afganistán, Turquía y Siria, en un escenario que dista ya del punto álgido alcanzado durante la crisis de refugiados de 2015.

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