
Polonia ha registrado un fuerte incremento del número de extranjeros que permanecen de manera irregular en su territorio. Entre enero y finales de agosto de 2026, la Guardia Fronteriza polaca identificó a casi 8.300 personas que habían incumplido las normas de entrada o residencia, frente a las aproximadamente 6.000 detectadas durante el mismo periodo del año pasado.
La cifra representa un crecimiento cercano al 40% en apenas un año y se aproxima ya al total registrado durante todo 2025, cuando las autoridades detectaron algo más de 9.300 casos.
«Desde el 1 de enero hasta finales de agosto de este año, la Guardia Fronteriza identificó a casi 8.300 extranjeros que infringieron la legislación polaca relativa a las condiciones de entrada y permanencia», explicó a Rzeczpospolita la portavoz de la institución, Anna Sobieska-Tekień.
Los ucranianos constituyen el grupo más numeroso, con alrededor de 2.200 casos, seguidos por los colombianos, con aproximadamente 1.400. A continuación aparecen 748 ciudadanos georgianos, 400 bielorrusos y 354 moldavos.
Las infracciones detectadas incluyen personas cuyo permiso de residencia había caducado, extranjeros que nunca dispusieron de autorización para permanecer en el país y casos de utilización de documentos inválidos o falsificados.
La preocupación de las autoridades no se limita, sin embargo, a quienes atraviesan ilegalmente las fronteras exteriores del país.
Según el análisis publicado por Rzeczpospolita, una parte creciente del problema procede de extranjeros que entraron legalmente en Polonia pero permanecieron en el país una vez extinguido su derecho de residencia, dificultando posteriormente su localización y expulsión.
El periódico describe la existencia de una creciente economía sumergida que permite a estas personas mantenerse fuera de los registros oficiales mediante empleos sin contrato, alquileres informales y distintas redes dedicadas a facilitar documentos o permisos fraudulentos.
Entre las prácticas detectadas por las autoridades aparecen también empresas ficticias creadas para facilitar visados laborales y mecanismos destinados a sortear los controles administrativos.
El profesor Tomasz Safjański, especialista en seguridad fronteriza, considera que Polonia se enfrenta a un problema cada vez mayor para controlar a los extranjeros que ya se encuentran dentro de su territorio.
A su juicio, reforzar las fronteras resulta insuficiente si el Estado pierde posteriormente la capacidad de determinar quién permanece en el país una vez vencidos sus permisos.
La situación genera asimismo consecuencias económicas. El empleo irregular permite que determinadas empresas eviten el pago de impuestos y cotizaciones sociales, mientras que las autoridades advierten de que las redes clandestinas pueden favorecer delitos como la falsificación documental o la trata de personas.