
El Gobierno globalista de Péter Magyar en Hungría ha iniciado su asalto institucional al presentar una propuesta para destituir de forma arbitraria al presidente de la República y sustituirlo por un líder afín a su línea política, lo que amenaza con sumir al país en una prolongada crisis constitucional.
Según denuncia el director político del anterior Ejecutivo, Balázs Orbán, el nuevo primer ministro ha impulsado esta iniciativa que pondrá en cuestión la validez de todas las leyes que el presidente en funciones pudiera firmar a partir de ese momento. Dado que el jefe del Estado tiene la potestad de promulgar las normas aprobadas por el Parlamento, cualquier actuación bajo un mandato considerado ilegítimo generaría un grave vacío jurídico.
La medida forma parte de una estrategia más amplia de purga institucional. El Gobierno de Magyar está procediendo a la destitución anticipada de los mandatos de los responsables de las instituciones constitucionales, incluidos varios jueces del Tribunal Constitucional.
Al mismo tiempo, continúa la persecución política de la oposición. El Ejecutivo ahora niega el derecho a presentarse de nuevo a los diputados de Fidesz que han cumplido más de doce años en el Parlamento. Se trata de un intento deliberado de eliminar cualquier resistencia institucional al nuevo poder.