POLÉMICA POR EL PROGRAMA ANTIRRADICALIZACIÓN PREVENT
El Gobierno laborista de Reino Unido incluye entre las ideologías de «terrorismo de extrema derecha» creer que la inmigración masiva amenaza la cultura occidental
El Gobierno laborista de Reino Unido incluye entre las ideologías de «terrorismo de extrema derecha» creer que la inmigración masiva amenaza la cultura occidental
Andy Burnham. Europa Press.
Por Santiago Carranza-Vélez
1 de octubre de 2026

El Gobierno británico incluye dentro de las ideologías asociadas al terrorismo de extrema derecha el denominado «nacionalismo cultural», una categoría que define a partir de la creencia de que la «cultura occidental está amenazada por la inmigración masiva y por la falta de integración de determinados grupos étnicos y culturales».

La definición aparece en los materiales oficiales utilizados por Prevent, el programa gubernamental destinado a prevenir la radicalización y el terrorismo en Reino Unido, y ha vuelto a generar polémica después de difundirse en redes sociales una captura del curso de formación utilizado por las autoridades británicas.

En el documento, bajo el título «Ideologías terroristas», el Gobierno distingue tres categorías principales dentro del terrorismo de extrema derecha: «nacionalismo cultural», «nacionalismo blanco o etnonacionalismo» y «supremacismo blanco». La definición no procede únicamente del curso mostrado en la captura. La misma clasificación aparece en documentación oficial del Ejecutivo británico y en informes publicados en la página del Gobierno.

La inmigración masiva, dentro del «nacionalismo cultural»

La categoría que más controversia ha suscitado es precisamente la primera. Según la documentación oficial, el «nacionalismo cultural» sostiene que la cultura occidental se encuentra amenazada por «la inmigración masiva» y por la insuficiente integración de algunos grupos étnicos y culturales.

El informe gubernamental Protecting our Democracy from Coercion añade que esta corriente está «a menudo» acompañada por hostilidad contra los musulmanes y teorías conspirativas contra las instituciones.

La amplitud de la primera parte de la definición plantea una cuestión evidente: la preocupación por los efectos culturales de la inmigración masiva y por los problemas de integración forma parte desde hace años del debate político convencional en numerosos países europeos.

Partidos con representación parlamentaria, dirigentes políticos y amplios sectores de la población sostienen posiciones críticas sobre los niveles migratorios sin defender por ello la violencia política.

De hecho, el propio informe oficial reconoce el problema de delimitación y recuerda que en 2021 se añadió la palabra «extreme» a la denominación utilizada por las autoridades precisamente por el temor a estigmatizar opiniones normales de la derecha política.

El propio Gobierno introduce un matiz

La documentación británica, sin embargo, no afirma que cualquier ciudadano que crea que la inmigración masiva amenaza la cultura occidental sea automáticamente un terrorista. Las directrices oficiales de Prevent definen el terrorismo de extrema derecha como el de aquellos individuos involucrados en esa clase de activismo que utilizan violencia terrorista para promover su ideología.

El Ministerio del Interior confirmó esta interpretación en una respuesta parlamentaria en noviembre de 2024: el programa utiliza las tres categorías ideológicas —nacionalismo cultural, nacionalismo blanco y supremacismo blanco— cuando analiza posibles procesos de radicalización, pero para derivar a una persona al programa debe existir una base razonable para considerar que es vulnerable a ser atraída hacia el terrorismo. El matiz es importante: Prevent no establece formalmente que la mera crítica a la inmigración constituya terrorismo.

La controversia reside en otra cuestión: que una opinión sobre inmigración, integración y continuidad cultural ampliamente presente en el debate democrático haya sido incorporada por el Gobierno como una de las narrativas ideológicas utilizadas para clasificar el terrorismo de extrema derecha.

Las autoridades admiten la dificultad de separar discurso político y amenaza terrorista

Los propios documentos oficiales reconocen que las fronteras no siempre son claras. El informe gubernamental sobre violencia política señala que demostrar la motivación ideológica en determinadas actuaciones puede resultar complicado debido a la amplitud y heterogeneidad de las posiciones clasificadas dentro de la extrema derecha. También admite que el nacionalismo cultural es la menos explícitamente violenta de las tres corrientes identificadas.

Pese a ello, las autoridades británicas justifican su inclusión asegurando que algunos autores de atentados de extrema derecha de los últimos años estuvieron inspirados por argumentos relacionados con amenazas culturales o demográficas.

El Gobierno sostiene, por tanto, que no está criminalizando una determinada opinión sobre inmigración, sino identificando narrativas que, combinadas con otros factores y una disposición hacia la violencia, pueden aparecer en procesos de radicalización.

Robinson: «Esto es lo que llaman terrorismo de extrema derecha»

La captura ha vuelto a circular después de que el activista británico Tommy Robinson la compartiera en su cuenta de X para denunciar la clasificación. «Esto es lo que el Gobierno del Reino Unido llama terrorismo de extrema derecha. Que eso se os quede bien metido en la cabeza», escribió.

Robinson utiliza el documento como ejemplo de lo que considera una expansión ideológica del concepto de extremismo, al incluir dentro del marco antiterrorista preocupaciones relacionadas con la inmigración masiva y la integración.

La reacción enlaza con una crítica más amplia formulada durante los últimos años contra Prevent: que determinadas categorías pueden terminar mezclando opiniones políticas controvertidas pero legales con auténticas doctrinas de violencia terrorista.

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