Organizaciones en defensa de las libertades civiles protestan
El Gobierno laborista gasta 2,3 millones en inteligencia artificial para monitorear las redes sociales en busca de «delitos de odio»
El Gobierno laborista gasta 2,3 millones en inteligencia artificial para monitorear las redes sociales en busca de «delitos de odio»
El primer ministro británico, Keir Starmer. Europa Press
Por Unai Cano
25 de febrero de 2025

El Gobierno laborista de Keir Starmer ha apostado por la inteligencia artificial (IA) como vía para endurecer sus políticas contra la libertad de expresión, una estrategia que ha generado gran inquietud entre los defensores de los derechos civiles en el Reino Unido. La implementación de esta tecnología se materializa en un contrato de £2,3 millones (2,78 millones de euros) adjudicado a Faculty AI, una empresa especializada en el desarrollo de softwares de monitoreo para rastrear contenidos en redes sociales considerados «preocupantes» y susceptibles de medidas correctivas.

Según el Departamento de Ciencia, Innovación y Tecnología, el objetivo oficial de esta herramienta es «identificar amenazas a la seguridad nacional» y «posibles injerencias extranjeras» en el contexto electoral. Sin embargo, documentos obtenidos mediante solicitudes de acceso a la información revelan que el sistema podría ser utilizado para vigilar cualquier área de interés gubernamental, entre los que se incluyen los «incidentes de odio no delictivos».

Casos recientes demuestran que este tipo de vigilancia podría no limitarse a amenazas externas. En Manchester, una mujer de 54 años, Helen Jones, fue visitada en su domicilio por dos agentes de policía tras publicar en Facebook mensajes críticos contra concejales laboristas implicados en un escándalo de WhatsApp. La experiencia la dejó profundamente preocupada por el estado de la libertad de expresión en el país: «Fue aterrador. Me hace pensar que lo mejor es callarme para siempre, porque hoy en día no se puede decir nada», declaró tras el incidente.

Esta tendencia hacia la censura no es exclusiva del Reino Unido. En Alemania, por ejemplo, el endurecimiento de las restricciones sobre el discurso público ha impulsado el crecimiento del partido soberanista Alternativa para Alemania (AfD), que ha logrado consolidarse como la segunda fuerza política en el país. La vigilancia estatal, en lugar de sofocar a los opositores, parece estar avivando el descontento popular.

Big Brother Watch, una organización en defensa de las libertades civiles, ha alertado sobre la amenaza que supone el uso de IA para reforzar el aparato de censura gubernamental en el Reino Unido. Esta misma organización también ha estado luchando contra la introducción de sistemas de reconocimiento facial en vivo en Cardiff, una medida que incrementa la capacidad del Estado para vigilar a sus ciudadanos en tiempo real.

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