El líder del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), Herbert Kickl, ha lanzado una dura ofensiva contra el Ejecutivo de Karl Nehammer (ÖVP) después de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ordenara bloquear una nueva deportación de inmigrantes ilegales y refugiados a Siria, la segunda en pocos meses.
El Ministerio del Interior reconoció la medida provisional dictada por Estrasburgo, pero restó importancia al hecho asegurando que «no es ninguna sorpresa» y que «absolutamente no es algo inusual». Aun así, insiste en que continuará preparando futuras expulsiones. También la Oficina Federal de Inmigración y Asilo admitió la orden judicial.
Kickl calificó el episodio como una «declaración de bancarrota» para la política de seguridad del ministro Gerhard Karner y un «fracaso total» del Gobierno. A su juicio, el gran espectáculo mediático del ÖVP sobre asilo y deportaciones «se ha estrellado estrepitosamente», dejando claro que la prioridad del Ejecutivo no es proteger a los austríacos, sino obedecer a Bruselas incluso a costa de la seguridad nacional.
«No necesitamos un gobierno que proteja a los perpetradores antes que a las víctimas y que se deje llevar por tribunales extranjeros«, sentenció, reclamando un cambio de rumbo radical en las políticas de asilo, fronteras y seguridad.
Este nuevo veto judicial llega apenas semanas después de que otro intento de expulsión de un ciudadano sirio fuera igualmente paralizado por el TEDH, lo que para el FPÖ confirma que el sistema actual imposibilita una gestión soberana y efectiva de la inmigración ilegal. Kickl insiste en que Austria necesita «recuperar el control de sus fronteras y sus leyes» para garantizar que quienes abusan del derecho de asilo puedan ser expulsados sin injerencias externas.