Cargan contra los corrales en Uruguay, Brasil y Argentina
El lobby animalista apunta ahora contra la carne de Mercosur por incumplir los estándares europeos de bienestar animal
El lobby animalista apunta ahora contra la carne de Mercosur por incumplir los estándares europeos de bienestar animal
Vaca de la reina. Europa Press.
Por LGI
8 de mayo de 2026

La entrada en vigor provisional del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur ha desplazado el foco del activismo animalista europeo. Tras años de presión sobre la ganadería comunitaria, las principales organizaciones del sector han puesto ahora la mirada en las explotaciones sudamericanas que abastecerán al mercado europeo con carne más barata gracias al nuevo tratado comercial, según informa Libre Mercado.

El principal lobby animalista europeo, Eurogroup for Animals, ha lanzado una campaña junto a la Animal Welfare Foundation en la que denuncia las condiciones de los corrales de engorde de Uruguay, Argentina y Brasil autorizados para exportar carne a la Unión Europea. Las imágenes incluidas en su informe fueron grabadas entre agosto de 2025 y marzo de 2026.

Según ambas entidades, las condiciones observadas en estas instalaciones serían incompatibles con los estándares europeos de bienestar animal. Las organizaciones aseguran haber detectado animales expuestos a altas temperaturas, barro, hacinamiento y falta de agua limpia. También advierten de que el aumento de las importaciones procedentes del Mercosur puede favorecer modelos de producción intensiva vinculados a la deforestación.

La denuncia supone un respiro inesperado para el campo europeo, sometido durante años a una creciente presión regulatoria, climática y animalista. Los ganaderos de la UE llevan tiempo advirtiendo de que Bruselas impone exigencias cada vez más duras a los productores comunitarios mientras permite la entrada de productos procedentes de países con estándares mucho menos estrictos.

El trasfondo económico es evidente. En 2024, la Unión Europea importó alrededor de 393.000 toneladas de carne bovina, de las cuales aproximadamente la mitad procedían ya de países del Mercosur. Con el nuevo acuerdo comercial, se abre además una cuota adicional de 99.000 toneladas con aranceles reducidos, lo que previsiblemente aumentará la llegada de carne sudamericana al mercado comunitario.

El objetivo declarado de Bruselas es abaratar costes y reforzar los intercambios comerciales, pero el resultado puede ser una nueva presión sobre los productores europeos. Mientras los ganaderos comunitarios deben cumplir una normativa cada vez más costosa en materia ambiental, sanitaria y de bienestar animal, sus competidores sudamericanos podrán colocar carne en Europa bajo condiciones de producción mucho más laxas.

Eurogroup for Animals reclama ahora que la Comisión Europea exija a las importaciones los mismos estándares de bienestar animal que impone a los productores europeos. También pide endurecer la legislación comunitaria, aunque ese planteamiento no resuelve la contradicción de fondo: la UE encarece y limita su propia producción mientras abre sus fronteras a productos generados bajo reglas distintas.

La ofensiva animalista llega en pleno debate sobre el impacto del acuerdo con Mercosur. Agricultores, ganaderos y organizaciones críticas con el tratado llevan meses denunciando que el pacto puede convertirse en una vía de competencia desleal contra el campo europeo, especialmente en sectores sensibles como la carne bovina.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea todavía debe pronunciarse sobre la compatibilidad del tratado con las normas comunitarias, por lo que el Parlamento Europeo no puede completar su ratificación definitiva. Sin embargo, el acuerdo ya se aplica de forma provisional y algunas empresas han comenzado a enviar productos al mercado europeo libres de aranceles.

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