
Un joven de origen senegalés, Oumar Ndiaye, renombrado por los medios franceses como el «Monstruo de Cherburgo», se sienta desde esta semana en el banquillo de los acusados en la Audiencia de la Mancha (Francia) por violación, tortura y actos de barbarie contra una mujer a la que dejó en coma durante un mes.
Los hechos ocurrieron el 4 de agosto de 2023 en la ciudad de Cherburgo-en-Cotentin, cuando el acusado, que entonces tenía 18 años, irrumpió en la vivienda de Mégane, una mujer de 29 años. Según la acusación, el agresor la golpeó brutalmente en el rostro y en el cuerpo antes de violarla repetidamente.
Durante la agresión, el acusado utilizó un palo de escoba de unos 75 centímetros para agredir sexualmente a la víctima, provocándole gravísimas lesiones internas. La mujer fue trasladada de urgencia al hospital con heridas que pusieron su vida en peligro. Los médicos detectaron perforaciones en el colon, el intestino delgado, el peritoneo y el diafragma, además de costillas fracturadas y un pulmón colapsado.
La brutalidad de las lesiones fue tal que varios sanitarios y miembros de los equipos de emergencia que atendieron a la víctima rompieron a llorar y necesitaron asistencia psicológica, según informaron medios franceses en aquel momento. La víctima permaneció un mes en coma y al borde de la muerte hasta que finalmente recuperó la conciencia el 6 de septiembre de 2023.
A pesar de haber sobrevivido, su vida ha quedado profundamente marcada por la agresión. Tras varias intervenciones quirúrgicas, la mujer sufre depresión severa y pesadillas recurrentes, requiere medicación continua y ha tenido que abandonar su trabajo y su actividad deportiva. Actualmente vive con su madre y apenas sale sola de casa.
El acusado ya era conocido por la policía y por los vecinos de su barrio en Octeville. Con apenas 18 años acumulaba 17 antecedentes por agresiones, robos y delitos sexuales, entre ellos la agresión sexual a su propia hermana menor. Además, había sido investigado anteriormente en varios casos de violación, aunque esos procedimientos fueron archivados.
Durante su detención, según recoge la investigación, el acusado no mostró ningún tipo de arrepentimiento ni empatía por los hechos. Ahora se enfrenta a una posible condena de cadena perpetua. El caso ha causado una enorme conmoción en Francia, no solo por la brutalidad de la agresión sino también por el historial del acusado, que ya había protagonizado múltiples incidentes violentos antes del ataque.