
Ser blanco, cristiano, heterosexual y demostrar ascendencia europea. Son los requisitos para instalarse en Community 1, una comunidad de 65 hectáreas levantada en una zona remota de Arkansas (Estados Unidos) por Return To The Land (Regreso a la Tierra, en español), un movimiento que promueve la creación de asentamientos racialmente homogéneos al margen de la sociedad multicultural. El proyecto, que ya reúne a cerca de medio centenar de residentes, ha comenzado a extender su modelo al Reino Unido a través de una organización aliada que ha adquirido terrenos en distintos puntos del país.
El fundador de RTTL, Eric Orwoll, defiende la creación de estas comunidades como respuesta al «fracaso» de la sociedad moderna. Su objetivo declarado es levantar nuevos asentamientos desde cero y extender el modelo a otros territorios.
La organización estadounidense mantiene vínculos con The Woodlander Initiative (La Iniciativa de los Habitantes del Bosque, en español), un proyecto británico dirigido por Simon Birkett que persigue la compra de terrenos en distintos puntos del Reino Unido.
Orwoll ha confirmado a The Telegraph la colaboración entre ambas organizaciones. «Cuando personas del Reino Unido presentan una solicitud para unirse a nosotros, generalmente las remitimos a The Woodlander Initiative», ha explicado.
El dirigente de RTTL ha revelado por primera vez que su organización ya está levantando nuevas comunidades segregadas en Estados Unidos, aunque se ha negado a revelar su ubicación. Por su parte, Birkett anunció en junio que su iniciativa había adquirido cinco terrenos en el Reino Unido y que una veintena de sus miembros ya eran oficialmente propietarios.
La primera comunidad de RTTL se encuentra en las montañas Ozark, en una zona aislada de Arkansas situada a unos 30 minutos de la localidad más cercana. Cerca de medio centenar de personas se han instalado allí de forma permanente. Sus habitantes viven provisionalmente en tiendas de campaña mientras construyen viviendas básicas de madera. Cabras y gallinas recorren los terrenos y los niños reciben educación en casa.
Orwoll presenta el proyecto como una iniciativa basada en los valores cristianos tradicionales y en el derecho de las personas de ascendencia europea a asociarse libremente. El fundador del movimiento sostiene que su intención es «empezar de cero» ante lo que considera el fracaso de las sociedades actuales.
First story walls are up… https://t.co/oOJGQApkrD pic.twitter.com/UTiYu8TmXb
— Return To The Land (@RTTL_Official) July 4, 2026
«¿Quieres una nación blanca? Construye una ciudad blanca», afirma en uno de sus vídeos publicados en las redes sociales. «Se puede hacer. Nosotros lo estamos haciendo», añade.
Al otro lado del Atlántico, Birkett pretende desarrollar un modelo similar. El tatuador británico, residente en el condado de Wiltshire y vinculado durante los últimos 30 años a distintas formaciones políticas, entre ellas el Partido Nacional Británico y el National Front británico, puso en marcha The Woodlander Initiative en 2023.
Tras varios intentos fallidos para comprar terrenos en Cumbria y East Sussex, el proyecto consiguió adquirir propiedades en Gales. En junio, Birkett aseguró que la iniciativa ya había comprado cinco parcelas en distintos puntos del Reino Unido y que 20 de sus miembros se habían convertido oficialmente en propietarios.
Birkett sostiene que su iniciativa no es una organización política y presenta la compra de tierras como una alternativa a lo que denomina el «infierno multicultural» del Reino Unido. «El campo británico es nuestro y lo estamos recuperando, literalmente», escribió recientemente en las redes sociales.
El modelo impulsado por RTTL afronta, sin embargo, una batalla judicial en Estados Unidos. La organización fue demandada por discriminación el pasado mes de mayo después de rechazar la solicitud de Michelle Walker para comprar terrenos por su ascendencia judía y porque su marido es negro.
RTTL sostiene que funciona como una asociación privada de miembros y que, por tanto, está exenta de cumplir la Fair Housing Act, la legislación federal estadounidense que prohíbe la discriminación en el acceso a la vivienda. Orwoll confía en que su estrategia jurídica permita mantener el modelo. «Toda nuestra estrategia legal funcionará y nos permitirá alcanzar nuestros objetivos», ha asegurado.
El fundador de RTTL atribuye el crecimiento de estas iniciativas al cambio del clima político y cultural en Estados Unidos. Según sostiene, una parte de la población se ha cansado de los discursos contra los blancos y de lo que denomina la «perspectiva woke y la política del victimismo».
La compra de terrenos para crear comunidades racialmente homogéneas no es un fenómeno nuevo. En la década de 1970 ya surgió en el noroeste de Estados Unidos un movimiento que pretendía establecer una «patria blanca» y, en los últimos años, se han registrado intentos de levantar enclaves similares en Dakota del Norte, Maine, Kentucky, Sudáfrica, Suecia y Alemania.
La conexión entre RTTL y The Woodlander Initiative forma parte de una red internacional más amplia de organizaciones que comparten este objetivo. En febrero, Orwoll organizó un encuentro digital en el que participaron dirigentes de distintos países para exponer sus propios proyectos de creación de comunidades sólo para blancos.