
El sistema judicial de Bruselas se encuentra bajo una presión creciente por el auge del narcotráfico y la violencia asociada. Según datos presentados este martes por el Tribunal de Primera Instancia francófono de Bruselas, el número de causas penales vinculadas a delitos de drogas se ha duplicado desde 2020 y amenaza con volver a dispararse en los próximos meses.
En 2020, los tribunales de la capital belga tramitaron 598 casos relacionados con estupefacientes. Cinco años después, en 2025, la cifra ha escalado hasta 1.015 procedimientos, más del doble, y los magistrados advierten de que el volumen de expedientes ya en curso apunta a un nuevo salto entre 2025 y 2026.
Las autoridades judiciales reconocen que Bruselas se ha convertido en un nodo clave del tráfico internacional de drogas, especialmente de cocaína, debido a su proximidad a infraestructuras estratégicas. El presidente del Tribunal de Primera Instancia francófono, Paul Dhaeyer, señaló que tanto el aeropuerto de Zaventem como el Puerto de Amberes se han consolidado como principales puertas de entrada de la droga en Europa, con un impacto directo en la seguridad de la capital belga.
Este aumento del narcotráfico ha venido acompañado de un repunte notable de la violencia. Los tribunales constatan un crecimiento sostenido de los homicidios y de los intentos de asesinato vinculados a ajustes de cuentas entre redes criminales, en un contexto que ha marcado el año 2025 por una sucesión de episodios violentos relacionados con el negocio de la droga.
Los jueces alertan, además, de un cambio inquietante en el perfil de los delincuentes. Según explicó el magistrado Denis Goeman, cada vez es más frecuente que delitos graves relacionados con el narcotráfico sean cometidos por individuos de edad muy temprana, una tendencia que agrava el problema y dificulta la respuesta penal.
El diagnóstico de la justicia belga dibuja un escenario de degradación acelerada del orden público, con un sistema judicial desbordado y una criminalidad organizada que aprovecha la debilidad de las fronteras europeas y la pasividad institucional para afianzarse en el corazón de la Unión Europea.