
Los espectadores que este martes sintonizaron los canales informativos de la televisión pública húngara M1 y de la radio pública Kossuth Radio se encontraron con una imagen insólita: pantalla negra en televisión y silencio en la radio.
La decisión fue adoptada por András Horváth, nuevo director general interino de la corporación pública MTVA, que aseguró haber suspendido de inmediato lo que calificó como «propaganda» en su primer día al frente del organismo. La medida implica la paralización temporal de toda la cobertura informativa de los medios públicos húngaros.
En un mensaje publicado por M1 en Facebook, la cadena afirmó: «Los medios públicos no deben mentir. Pedimos disculpas por haber hecho precisamente eso durante muchos años». El comunicado añadió que la radiotelevisión pública está atravesando una transformación para garantizar que en el futuro sea «independiente y creíble».
El departamento de comunicación de MTVA recordó que, desde el inicio de las emisiones de la televisión húngara en 1957, la pantalla negra sólo había aparecido por problemas técnicos o, de forma excepcional, tras la muerte de figuras públicas relevantes, como ocurrió con József Antall, primer ministro elegido libremente tras el comunismo, fallecido en 1993.
Ahora, según la nueva dirección de la corporación, la pantalla negra busca simbolizar el «fin de una era». En un comunicado de tono inédito en la Hungría posterior al comunismo, MTVA afirmó que en los últimos años los medios públicos habrían caído bajo la influencia del poder político y perdido su función principal: ofrecer información creíble y objetiva.
La nueva dirección sostuvo además que la radiotelevisión pública se habría convertido en un foro para «incitar al odio» y difundir mentiras, una acusación que ha sido interpretada por sectores conservadores como el inicio de una purga ideológica contra el legado mediático del anterior ciclo político.
Voces conservadoras húngaras han denunciado que la decisión recuerda a métodos propios de regímenes autoritarios, llegando incluso a compararla con prácticas de Corea del Norte por el uso simbólico de la pantalla negra y la suspensión total de los informativos.
Según el mensaje mostrado en M1, la cobertura informativa permanecerá suspendida mientras se reorganiza la redacción. La cadena anunció que retomaría temporalmente la emisión con un nuevo formato, centrado en películas y sin contenidos informativos. En paralelo, la programación de música clásica de Bartók Radio será emitida de forma provisional en la frecuencia de Kossuth Radio, también sin boletines de noticias.
La corporación pública sostiene que los informativos volverán de manera gradual una vez constituido el nuevo departamento de noticias. El resto de la programación, según MTVA, no debería verse afectado de forma significativa.
La medida se produce en un contexto de fuerte tensión política en Hungría, donde el nuevo poder ha comenzado a actuar contra instituciones y estructuras vinculadas al anterior Gobierno y al entorno de Fidesz, partido del ex primer ministro Viktor Orbán.
El apagón informativo de la televisión pública se interpreta así como un nuevo episodio de la política de revancha institucional impulsada por las nuevas autoridades. Sus críticos consideran que, bajo el lenguaje de la independencia y la credibilidad, se esconde una operación para sustituir un aparato mediático por otro afín al nuevo bloque gobernante.