magyar disuelve la oficina para la protección de la soberanía
El nuevo Gobierno de Hungría liquida la oficina creada por Orbán para proteger al país de la injerencia extranjera y de Soros
El nuevo Gobierno de Hungría liquida la oficina creada por Orbán para proteger al país de la injerencia extranjera y de Soros
El primer ministro húngaro, Peter Magyar, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen.
Por Carlos Rioba
1 de julio de 2026

El Parlamento de Hungría aprobó este martes la disolución de la Oficina para la Protección de la Soberanía, el organismo creado durante el mandato del anterior primer ministro, Viktor Orbán, con el objetivo declarado de blindar la soberanía política, económica y cultural del país frente a posibles injerencias extranjeras.

La decisión supone uno de los principales pasos del nuevo Ejecutivo de Péter Magyar para desmontar la arquitectura institucional heredada del Fidesz. La oficina fue uno de los instrumentos más relevantes de la política de Orbán contra la financiación exterior de ONG, medios de comunicación y organizaciones civiles, entre ellas entidades vinculadas a la red Open Society de George Soros.

Tras la votación, Magyar celebró la medida en redes sociales: «A propuesta del TISZA, el Parlamento decidió: la Oficina de Protección de la Soberanía queda disuelta. Camarada, fin».

El organismo había sido creado para investigar posibles intentos de influencia extranjera sobre la vida política y social de Hungría. Entre sus funciones figuraba el análisis de la financiación procedente del exterior de entidades que pudieran afectar, según el Ejecutivo de Orbán, a la autodeterminación nacional.

La figura de Soros ocupó durante años un lugar central en el pulso entre el anterior Gobierno húngaro y las redes internacionales de influencia política, mediática y civil financiadas desde el extranjero. Orbán impulsó en 2018 el paquete legislativo conocido como «Stop Soros», dirigido contra organizaciones que facilitaban la inmigración ilegal y recibían fondos externos.

La Comisión Europea y distintas organizaciones internacionales cuestionaron la Oficina para la Protección de la Soberanía al considerar que podía limitar derechos fundamentales como la libertad de asociación y de expresión. Sus críticos sostenían que era utilizada para señalar a organizaciones críticas con el Gobierno bajo la acusación de actuar al servicio de intereses extranjeros.

El nuevo Gobierno ha optado ahora por eliminar este organismo como parte de su estrategia para revertir las políticas impulsadas durante los años de Orbán. La decisión refleja el giro político en Budapest y abre una nueva etapa en la relación con Bruselas, enfrentada durante años al Ejecutivo húngaro por sus leyes de control sobre la financiación exterior y el Estado de derecho.

La desaparición de la oficina supone también el fin de una de las herramientas con las que Orbán defendía la capacidad del Estado para controlar la influencia extranjera sobre la política nacional. Un planteamiento que sus partidarios presentaban como una defensa legítima de la soberanía húngara y que Bruselas convirtió en otro frente de choque con Budapest.

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