El primer ministro británico, Andy Burnham, intercambió varios mensajes con un desconocido que se hacía pasar por Susie Wiles, jefa de gabinete de Donald Trump y una de las personas más poderosas de la Casa Blanca, en un episodio que ha desatado nuevas dudas sobre la seguridad de las comunicaciones de los principales dirigentes occidentales.
Burnham creyó inicialmente que estaba hablando con Wiles y llegó a responder a varios mensajes antes de comenzar a sospechar de la identidad de su interlocutor y cortar la comunicación. Fuentes conocedoras del episodio aseguran que los mensajes intercambiados fueron pocos y «no tuvieron ninguna importancia», aunque Downing Street se ha negado a revelar su contenido alegando motivos de seguridad nacional.
La preocupación fue suficiente para que la Embajada británica en Washington trasladara el incidente directamente a la Casa Blanca.
El impostor se presentó ante Burnham como Susie Wiles, la mujer que dirige el gabinete presidencial de Trump y que ocupa uno de los puestos de máxima confianza dentro de la Administración estadounidense.
Según las informaciones publicadas inicialmente por Politico, el dirigente laborista intercambió unos pocos mensajes con la falsa Wiles antes de detectar que algo no cuadraba. Una vez surgieron las sospechas, la conversación fue interrumpida y las autoridades competentes fueron informadas.
El episodio comenzó antes de que Burnham asumiera oficialmente como primer ministro y continuó después de su llegada a Downing Street el pasado 20 de julio, según The Times.
El Gobierno británico no ha aclarado si las conversaciones se realizaron mediante WhatsApp u otra plataforma ni ha explicado qué mecanismos de comprobación de identidad se utilizaron antes de que el primer ministro respondiera. «No comentamos asuntos de seguridad nacional», se ha limitado a señalar un portavoz del Ejecutivo británico.
La alarma no quedó limitada a Londres. Funcionarios de la Embajada británica en Washington consideraron el caso suficientemente grave como para ponerlo inmediatamente en conocimiento de la Administración Trump. Uno de los primeros temores fue que el teléfono o las cuentas de Wiles hubieran podido ser comprometidos de nuevo.
La Casa Blanca, sin embargo, ha negado que este nuevo episodio guarde relación con un ataque contra los dispositivos de la jefa de gabinete y asegura que ningún aparato de Wiles fue pirateado en esta ocasión. Una fuente próxima a la alta funcionaria estadounidense afirmó además que Wiles ni siquiera tenía el número personal de Burnham, lo que reforzaría la tesis de una operación externa de suplantación.
El incidente resulta especialmente preocupante porque Susie Wiles ya había sido objeto de una campaña de suplantación en 2025. El FBI abrió entonces una investigación después de que senadores, gobernadores, empresarios y otros personajes relevantes de Estados Unidos recibieran llamadas y mensajes enviados por una persona que se hacía pasar por ella.
Wiles llegó a comunicar a personas de su entorno que los contactos almacenados en su teléfono personal habían quedado comprometidos, según las informaciones difundidas entonces. Los impostores llegaron a contactar con miembros de la élite política y empresarial y, según informaciones de la época, solicitaron dinero y favores relacionados con indultos presidenciales.
Las autoridades estadounidenses llevan meses advirtiendo de que este tipo de operaciones se está volviendo cada vez más sofisticado.
El FBI ha alertado expresamente de la utilización de inteligencia artificial por parte de actores maliciosos para hacerse pasar por altos cargos del Gobierno estadounidense. En otro episodio, un impostor que simulaba ser el secretario de Estado, Marco Rubio, intentó contactar con al menos tres ministros de Exteriores, un senador estadounidense y un gobernador.
Estas técnicas permiten falsificar no sólo mensajes escritos, sino también voces y otros elementos destinados a convencer a la víctima de que realmente está comunicándose con un dirigente político. No existe, sin embargo, confirmación pública de que la inteligencia artificial fuera utilizada específicamente contra Burnham.
La polémica ha aumentado después de conocerse que los números personales de varios miembros del Gobierno británico podían encontrarse públicamente en internet.
Entre ellos figuraban los del secretario de Defensa, Wes Streeting; el titular de Justicia, Alex Norris; y el responsable para Irlanda del Norte, Chris Bryant, según The Guardian. Las autoridades comenzaron a trabajar para retirar esa información después de que fuera descubierta.
El episodio alimenta las dudas sobre la vulnerabilidad de altos responsables políticos frente a campañas de ingeniería social, suplantación y espionaje digital, especialmente cuando una simple conversación aparentemente rutinaria puede involucrar a dirigentes de dos potencias aliadas.