El primer ministro británico, Andy Burnham, ha evitado fijar una fecha para acabar con las llegadas de inmigrantes en pequeñas embarcaciones a través del Canal de la Mancha y ha señalado al Brexit como uno de los factores que, a su juicio, han dificultado la cooperación con los países vecinos.
Burnham realizó estas declaraciones en una ronda de entrevistas con medios regionales británicos antes de la conferencia anual del Partido Laborista, después de que 83.279 ilegales hayan cruzado el Canal en pequeñas embarcaciones desde la llegada de los laboristas al Gobierno en julio de 2024, según datos citados por Sky News a partir de las estadísticas del Ministerio del Interior.
El jefe del Gobierno británico fue preguntado por BBC South East sobre cuándo espera poner fin a los cruces. Burnham aseguró que el objetivo del Ejecutivo es que no se produzca ninguno, pero rechazó comprometerse con un plazo concreto.
«No voy a darles una fecha para lograrlo, ni una promesa de que lo haremos, como han hecho otros gobiernos con respecto a un plazo específico», afirmó. El primer ministro añadió que ni él ni la ministra del Interior, Shabana Mahmood, dejarán de trabajar hasta reducir los cruces y combatir las redes de tráfico de personas.
En respuesta a las preguntas sobre las dificultades para controlar las llegadas, Burnham apuntó directamente a la salida del Reino Unido de la Unión Europea. «Señalo la pérdida de colaboración con los países vecinos que trajo consigo el Brexit. Eso no ha ayudado», afirmó.
El primer ministro explicó que antes existía un sistema «más cooperativo» y sostuvo que el Reino Unido ya no dispone del mismo nivel de colaboración con sus vecinos. No obstante, matizó que esta circunstancia no constituye una razón para dejar de actuar contra los cruces.
Las declaraciones han provocado críticas entre los partidos de la oposición. El líder de Reform UK, Nigel Farage, sostuvo que Burnham desconoce los acuerdos migratorios que existían antes del Brexit y defendió que la salida de la Unión Europea estuvo vinculada precisamente al objetivo de recuperar el control de las fronteras.
El Gobierno británico ha reforzado entretanto su cooperación con Francia. Burnham y el presidente francés, Emmanuel Macron, acordaron en septiembre ampliar la colaboración policial para tratar de impedir las salidas desde la costa francesa. Downing Street ha asegurado que las medidas adoptadas están contribuyendo a reducir los cruces.