A sólo doce días de acudir a las urnas
El primer ministro de Polonia interfiere en las elecciones de Hungría y ataca a Orbán: «Abandonó Europa hace mucho tiempo»
El primer ministro de Polonia interfiere en las elecciones de Hungría y ataca a Orbán: «Abandonó Europa hace mucho tiempo»
Donald Tusk. Europa Press
Por LGI
31 de marzo de 2026

El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, ha protagonizado una clara interferencia electoral al inmiscuirse directamente en los asuntos internos de Hungría, a sólo doce días de las elecciones parlamentarias del próximo 12 de abril. A través de un mensaje publicado en su cuenta de X (anteriormente Twitter), Tusk ha afirmado que «Hungría está y estará en la Unión Europea», pero ha acusado al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y a su ministro de Exteriores de «haber abandonado Europa hace mucho tiempo». Esta declaración, emitida hoy 31 de marzo, ha sido interpretada por analistas como un intento explícito de influir en el voto húngaro, favoreciendo a la oposición en un momento de máxima tensión política.

La intervención de Tusk llega en un contexto de campaña electoral extremadamente reñida en Hungría, donde el partido Fidesz de Orbán se enfrenta a un desafío histórico por parte del partido Tisza, liderado por el globalista Péter Magyar. Las encuestas más recientes muestran una pugna ajustada, con el resultado capaz de determinar el futuro de Hungría en la UE y su postura respecto a Ucrania y Rusia. Expertos en relaciones internacionales consideran que el comentario del mandatario polaco viola los principios de no injerencia entre Estados soberanos, especialmente porque Polonia y Hungría comparten una larga historia de cooperación, pero también profundas diferencias ideológicas desde que Tusk regresó al poder en 2023.

Esta no es la primera vez que Tusk arremete contra Orbán. En las últimas semanas, el primer ministro polaco ha acusado al Gobierno húngaro de filtrar información confidencial de la UE a Moscú, lo que ha provocado restricciones en la distribución de documentos sensibles entre Bruselas y Budapest. Con estas declaraciones, Tusk parece buscar consolidar una narrativa europea unificada contra el “euroescepticismo” húngaro, pero críticos en Varsovia y Budapest denuncian que se trata de una maniobra electoralista destinada a debilitar a Orbán y a sus aliados conservadores en el continente.

La reacción en Hungría no se ha hecho esperar. Portavoces de Fidesz han calificado las palabras de Tusk como «inaceptables» e «interferencias extranjeras», mientras que sectores de la oposición las han celebrado como un respaldo necesario. En las redes sociales, miles de húngaros han respondido con acusaciones de hipocresía, recordando que Polonia también ha enfrentado críticas de Bruselas por cuestiones judiciales durante el anterior Gobierno. La polémica ha elevado la temperatura política en la recta final de la campaña, con analistas advirtiendo que podría movilizar al electorado soberanista en favor de Orbán.

En última instancia, la actuación de Donald Tusk ilustra la creciente polarización dentro de la Unión Europea, donde los líderes de los Estados miembros ya no dudan en intervenir públicamente en procesos electorales ajenos. Con las urnas húngaras a la vuelta de la esquina, esta interferencia podría tener consecuencias impredecibles, tanto para el resultado del 12 de abril como para las relaciones bilaterales entre Varsovia y Budapest. La UE observa con atención, consciente de que cualquier desequilibrio en Hungría afectará al bloque en su conjunto.

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