
El aceite de oliva es un sector absolutamente estratégico para la economía española, pero también para Europa. Produce seis de cada diez litros en toda la UE y en campaña récord puede llegar a suponer un 45% de toda la producción mundial. Sin embargo, lejos de ayudarles a producir más y mejor, «la UE anda empeñada en emanar políticas que aumentan su carga regulatoria, las restricciones productivas y los costes», ha explicado la eurodiputada de VOX Mireia Borrás, moderadora del acto.
La excesiva regulación europea es un lastre para esta industria, según revela el agricultor Filemón del Rey Campos: «Con las condiciones actuales no puedo garantizar a mis hijos que seguir con el olivar sea una opción económicamente razonable. Los costes de energía y gasóleo se han duplicado, también ha habido un aumento sustancial en regadío, mano de obra…».
Es indudable la aportación de esta industria a la relevancia de España en el exterior, pero también al mercado laboral interior. «En España tenemos tres millones de hectáreas dedicadas al aceite de oliva, lo cual genera más de 350.000 empleos en agricultores que se dedican al cultivo del olivar, 15.000 puestos de trabajo en la industria y más de 32 millones de jornales por campaña», ha indicado Ana Martínez de la Cruz, directora de Infaoliva.
De hecho, la legislación no sólo ha disparado los costes y destrozado la productividad, sino que les impide, en nombre del ecologismo, usar aquellos productos con los que siempre han parado plagas y bacterias: «No tiene sentido que nos pidan ser más productivos mientras nos quitan las herramientas para defender el olivar. Una mala época de moscas puede arruinar una campaña», ha añadido Del Rey Campos.
También ha exigido coherencia a la UE Primitivo Fernández de Andrés, director de Anierac: «El aceite de oliva español es el motor indiscutible del aceite de oliva del mundo porque se exporta en torno a dos tercios de la producción, por lo que necesitamos una legislación que nos acompañe y nos permita seguir siendo líderes».
«El aceite de oliva es el buque insignia de nuestro sector agroalimentario, pero actualmente está afrontando una serie de amenazas que hemos querido poner sobre la mesa en el lugar donde nacen la mayoría de estos obstáculos», ha concluido Mireia Borrás.