«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
el proceso intentó aliviar una acumulación de unos 92.000 casos

El sudanés que intentó degollar a un hombre en Belfast obtuvo asilo por la «vía rápida» aprobada por Sunak para aliviar el colapso de solicitudes

Momento del ataque en Belfast.

El sudanés Hadi Alodid, que intentó asesinar con un cuchillo a un hombre en Belfast, obtuvo asilo en el Reino Unido a través del sistema de vía rápida introducido durante el Gobierno del ex primer ministro Rishi Sunak, según revela Daily Mail.

El caso ha reabierto el debate sobre el sistema británico de asilo y sobre las consecuencias de una política diseñada para reducir expedientes pendientes, pero criticada por haber rebajado los controles sobre solicitantes procedentes de países considerados de alta aceptación.

Alodid, de 30 años y originario de Sudán, recibió permiso para permanecer en el país después de completar un cuestionario de diez páginas del Ministerio del Interior británico, en lugar de someterse al procedimiento ordinario de entrevista presencial. Ese mecanismo formaba parte del llamado Proceso Simplificado de Asilo, implantado en 2023 para aliviar una acumulación de unos 92.000 casos.

El programa fue impulsado durante el mandato de Sunak y quedó bajo la supervisión de la entonces ministra del Interior Suella Braverman y del entonces ministro de Inmigración Robert Jenrick. Ambos han abandonado desde entonces el Partido Conservador y se han incorporado a Reform UK.

El sistema permitía acelerar solicitudes de ciudadanos de países como Sudán, Siria, Afganistán, Eritrea, Libia o Yemen, con el argumento de que una gran parte de esos expedientes acababa con una resolución favorable por los conflictos en sus lugares de origen. En la práctica, el mecanismo equivalía a una «amnistía de asilo» que reducía la capacidad del Estado para detectar riesgos.

Alodid entró en Irlanda del Norte desde Dublín en febrero de 2023, según medios británicos. Cuatro meses después, el programa se extendió a los ciudadanos sudaneses, y en septiembre de ese mismo año recibió un visado de refugiado por cinco años. Su caso habría sido tramitado por esa vía acelerada.

El acusado ha comparecido ante el tribunal de magistrados de Belfast por videoconferencia y ha sido imputado por intento de asesinato, posesión de un cuchillo y amenazas de muerte contra un radiólogo del Servicio Nacional de Salud. El juez ha rechazado la libertad bajo fianza por el riesgo para la seguridad pública, el riesgo de fuga y el clima de fuerte tensión social que rodea el caso.

La víctima, Stephen Ogilvie, permanece en estado grave tras el ataque que sufrió el lunes por la noche en la zona de Kinnaird Avenue, en el norte de Belfast. Según ha expuesto la Policía ante el tribunal, perdió el ojo izquierdo como consecuencia de la agresión.

La revelación sobre la vía rápida de asilo ha aumentado la presión sobre el Gobierno británico y sobre la clase política que diseñó el sistema. El caso apunta directamente al modelo implantado para vaciar expedientes administrativos sin resolver el problema de fondo: la entrada de ilegales, la falta de controles efectivos y el impacto de esas decisiones sobre la seguridad de las comunidades locales.

El debate se extiende también al Área Común de Viaje entre Irlanda y Reino Unido, que permite desplazamientos entre ambos territorios sin controles sistemáticos de identidad. Alodid pudo cruzar desde la República de Irlanda hasta Irlanda del Norte por esa vía, lo que ha llevado a varios diputados a denunciar que la frontera irlandesa funciona como una «puerta trasera» hacia Reino Unido.

El ministro de Seguridad Dan Jarvis ha confirmado que el Gobierno está manteniendo conversaciones internas sobre posibles debilidades en ese sistema. A su vez, el líder del Partido Unionista Democrático Gavin Robinson ha pedido al primer ministro Keir Starmer que cierre la «frontera abierta y porosa» entre el Reino Unido y la República de Irlanda.

El caso deja en evidencia una política migratoria que, bajo la promesa de eficacia administrativa, permitió conceder asilo sin entrevistas presenciales ordinarias a solicitantes de determinadas nacionalidades. Ahora, tras el ataque de Belfast, la cuestión vuelve al centro del debate británico: si el Estado aceleró expedientes a costa de rebajar garantías básicas de seguridad.

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