«No existe la seguridad absoluta, ni siquiera cuando salimos a la calle»
El terror islamista obliga a la ciudad de Magdeburgo a cancelar su mercado navideño: «No podemos garantizar la protección de los ciudadanos»
El terror islamista obliga a la ciudad de Magdeburgo a cancelar su mercado navideño: «No podemos garantizar la protección de los ciudadanos»
El mercado navideño de Magdeburgo cerrado. Redes sociales
Por Unai Cano
11 de noviembre de 2025

El Ayuntamiento de Magdeburgo ha anunciado que su tradicional mercado de Adviento no abrirá este año, una decisión que ha generado consternación entre los vecinos y comerciantes de la ciudad. La alcaldesa, Simone Borris, confirmó que se ha negado a firmar la autorización debido a que el plan de seguridad presentado por los organizadores «no garantiza plenamente la protección de los ciudadanos y de los trabajadores del evento».

La medida se adopta tras las críticas de la administración estatal al dispositivo de seguridad planteado por la empresa responsable, Weihnachtsmarkt GmbH. En una carta remitida al consistorio, las autoridades regionales alertaban de deficiencias en el control de accesos y en el número de efectivos policiales previstos. Las observaciones llegan casi un año después del trágico atentado ocurrido en diciembre de 2024, cuando un islamista arrolló con un vehículo a los asistentes del mercado navideño, causando seis muertos y cientos de heridos.

Desde la compañía organizadora se considera que las exigencias del Estado son «desproporcionadas» y económicamente inasumibles. «Hoy en día, cualquier cargo público teme ser responsabilizado de lo que ocurra, y eso lleva a imponer requisitos imposibles de cumplir. No existe la seguridad absoluta, ni siquiera cuando salimos a la calle», señalan fuentes de la empresa. Pese a mostrarse dispuestos a reforzar las medidas, rechazan algunas de las condiciones impuestas por considerarlas inviables.

El anuncio del cierre ha coincidido con el inicio del juicio contra Taleb al Abdulmohsen, el ciudadano saudí acusado de perpetrar el atentado del año pasado. Para celebrar el proceso, el Tribunal Regional de Magdeburgo ha tenido que habilitar una sala provisional de 4.700 metros cuadrados con capacidad para 700 personas. El acusado llegó en helicóptero y fue trasladado a una cabina blindada de cristal, esposado y custodiado por agentes armados y enmascarados.

Durante la lectura de los cargos, Abdulmohsen se mostró desafiante, sonriente y sin el menor signo de remordimiento. Mientras los familiares de las víctimas contenían las lágrimas, levantó un ordenador portátil con las palabras «#MagdeburgGate» y «septiembre de 2026», en aparente referencia a las próximas elecciones regionales en Sajonia-Anhalt, donde las encuestas sitúan a la formación soberanista AfD como favorita.

Entre las pruebas del caso figura una carta que el acusado envió en marzo a la Fiscalía de Naumburgo, en la que expresaba su deseo de «matar a todos los alemanes» salvo a su abogado y a algunos conocidos. En el texto, se declaraba orgulloso de su ataque y amenazaba con repetirlo «con sus propias manos». La Fiscalía solicita para él la pena máxima de cadena perpetua, en un juicio que se prevé se prolongue durante al menos medio centenar de sesiones.

En Magdeburgo, sin embargo, el proceso judicial no ha traído consuelo. La suspensión del mercado navideño se percibe como una derrota moral frente al terror. «Es imposible prevenir totalmente un atentado. Cualquiera puede alquilar un coche o usar un cuchillo. La seguridad total no existe, y esa es la verdadera victoria de quienes siembran el miedo», reflexiona Berenice, una maestra jubilada.

Kurt, un visitante llegado a la ciudad para asistir al juicio, comparte el sentimiento: «Quizás el mercado acabe abriendo, porque el sentido común terminará imponiéndose, pero ya no será igual. No volveremos a beber un vino caliente con la tranquilidad de antes. En el fondo, todos sentimos que hemos perdido algo más que un espacio festivo: hemos perdido una parte de nuestra confianza».

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