Elon Musk ha lanzado una nueva advertencia sobre el colapso demográfico en Occidente después de conocerse que la tasa de natalidad de Australia ha caído a su nivel más bajo desde que existen registros.
El empresario, propietario de X y padre de 14 hijos, reaccionó a los datos australianos con una frase contundente: «Están desapareciendo». Lo hizo en respuesta a una publicación de la comentarista conservadora Katie Miller, que alertaba de que Australia ha alcanzado una tasa de fertilidad de apenas 1,48 hijos por mujer, muy lejos del nivel de reemplazo generacional.
Musk ya había advertido en abril de que los australianos se están convirtiendo en «una especie en peligro de extinción», en referencia a la caída sostenida de la natalidad y al envejecimiento progresivo de la población.
Según los últimos datos de la Oficina Australiana de Estadísticas, la tasa de fertilidad del país alcanzó en 2024 su mínimo histórico, con 1,48 hijos por mujer. Australia lleva casi medio siglo por debajo del nivel de reemplazo, situado aproximadamente en 2,1 hijos por mujer.
El contraste con el pasado es evidente. En 1961, la tasa de fertilidad australiana alcanzaba los 3,55 hijos por mujer. Desde entonces, el número de nacimientos por mujer ha descendido de forma constante, al mismo tiempo que se retrasa la edad de maternidad.
Pese a la caída de los nacimientos, la población australiana sigue creciendo a un ritmo del 1,6% anual. La explicación está en la inmigración: aproximadamente tres cuartas partes de ese crecimiento proceden de la llegada de extranjeros.
El país superó oficialmente los 28 millones de habitantes el pasado martes, según el reloj poblacional de la Oficina Australiana de Estadísticas, que calcula nacimientos, muertes y migración neta.
En 2024 se registraron 292.318 nacimientos, un 1,9% más que en 2023. La edad media de las madres fue de 32,1 años, mientras que la de los padres se situó en 33,9 años.
El Instituto Australiano de Estudios Familiares recuerda que desde 1976 la tasa de fertilidad total del país permanece por debajo del nivel de reemplazo. Ese umbral es el necesario para que una población pueda mantenerse de una generación a otra sin depender de la inmigración.
Katie Miller resumió el problema en X: «La tasa de fertilidad de Australia se ha desplomado. Han alcanzado el nivel más bajo de la historia, 1,48, muy por debajo del reemplazo de 2,1. La edad media de las madres era de 25 años en 1971 y ahora es de 32. Esto es una catástrofe humana».
El debate también refleja un cambio cultural profundo. En un segmento emitido por 7News, la autora Tanya Williams, defensora de una vida sin hijos, celebró que las mujeres sepan que no están obligadas a ser madres y que la maternidad sea una decisión personal.
Otra mujer entrevistada, Gabby Campbell, madre de dos hijos, afirmó que le gustaría tener un tercero, pero que no puede permitírselo por el elevado coste de criar a otro niño.
El retraso de la maternidad se ha acentuado desde la introducción de la píldora anticonceptiva en 1961. Antes de 1981, sólo el 15% de las mujeres tenía hijos a partir de los 30 años. En 2020, esa proporción había alcanzado el 53%.
Entre 1961 y 1971, casi la mitad de las madres tenía su primer hijo entre los 20 y los 24 años. Hoy, la maternidad se retrasa cada vez más por factores como la prolongación de los estudios, la incorporación masiva de la mujer al mercado laboral, los cambios culturales sobre la familia y el aumento del coste de la vida.
El Centro de Población australiano prevé que la tasa de fertilidad caiga a 1,45 hijos por mujer a finales de 2025 y a 1,42 a finales de 2026, antes de repuntar hasta 1,62 en 2032.
Los datos vuelven a poner sobre la mesa una de las grandes crisis silenciosas de Occidente: sociedades que dejan de tener hijos y sustituyen su crecimiento natural por inmigración masiva. Australia, como buena parte de Europa, mantiene el aumento de población no por nacimientos propios, sino por entradas migratorias.