
La televisión pública flamenca VRT se enfrenta a una creciente polémica en Bélgica tras ser acusada de haber ocultado datos sensibles vinculados al origen migrante de los encuestados en un amplio estudio sobre actitudes sociales hacia las mujeres y las personas LGBT en Flandes.
La controversia estalló durante el programa de actualidad De Afspraak, cuando el filósofo Maarten Boudry acusó a la cadena pública de haber suprimido información relevante relacionada con el trasfondo migratorio de los participantes en la encuesta.
El debate gira en torno a De Foto van Vlaanderen, un estudio encargado por la propia VRT en el que fueron entrevistados más de 2.000 residentes flamencos mayores de 12 años sobre distintas cuestiones sociales.
Uno de los resultados más alarmantes del informe mostró que el 17% de los encuestados de entre 12 y 17 años estaba de acuerdo con la afirmación de que los hombres pueden pegar a las mujeres. Entre los jóvenes de 18 a 24 años y los adultos de 25 a 44 años, el porcentaje se situaba en el 16%.
La VRT atribuyó estos datos principalmente a la influencia de la llamada «manosfera», una red de contenidos e influencers en internet que promueven modelos de masculinidad agresiva o tóxica. Sin embargo, Boudry sostuvo durante la emisión que no deberían ignorarse factores culturales y religiosos a la hora de explicar esos resultados.
En referencia al islam, el filósofo afirmó que existe «un libro sagrado en el que literalmente se dice que un hombre puede golpear a una mujer». A continuación, mostró lo que aseguró que era un documento interno de la VRT no destinado a circulación pública.
Según Boudry, esa nota revelaría que los investigadores de la cadena pública de Bélgica sí recopilaron datos sobre el origen de los encuestados, pero indicaron a los periodistas que no incluyeran esas cifras en sus informaciones porque la muestra se consideraba estadísticamente poco fiable.
El caso ha provocado una tormenta política en Bélgica. El diputado de Vlaams Belang Kristof Slagmulder denunció en redes sociales que ocultar esa información impide un debate público honesto. «Así se oculta información crucial y se hace imposible un debate público sincero», afirmó, calificando el episodio de «vergüenza absoluta».
El partido soberanista flamenco acusa a la VRT de incumplir su deber de imparcialidad como medio financiado por los contribuyentes. Su líder parlamentario en el Parlamento flamenco, Chris Janssens, sostuvo que, si la cadena instruyó realmente a sus periodistas para no publicar datos relativos a personas de origen extranjero, ello supondría una vulneración de las obligaciones legales del ente público.
Representantes de Vlaams Belang en el consejo de administración de la VRT han exigido una reunión extraordinaria para esclarecer si la cadena manipuló información o incumplió su obligación de neutralidad política.
La VRT ha negado tajantemente haber ocultado conclusiones políticamente incómodas. En un comunicado, la cadena sostuvo que su departamento de investigación sólo publica resultados estadísticamente fiables y que el subgrupo de encuestados con origen extranjero era demasiado pequeño y diverso como para extraer conclusiones sólidas.
Pese a esa explicación, la ministra flamenca de Medios, Cieltje Van Achter, ha pedido a la VRT que publique el estudio completo en aras de la «máxima transparencia».